Un documento interno de la Unión Europea, con fecha del 7 de octubre de 2025, ha generado controversia en torno a las políticas de control del tabaco y la reducción de daños. El texto, filtrado antes de la próxima Conferencia de las Partes del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (FCTC), describe una propuesta que busca clasificar los productos de nicotina no combustibles —como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina— dentro del mismo marco regulatorio que los cigarrillos tradicionales.
El borrador sugiere que estos productos sean tratados como potenciales “puertas de entrada” a la adicción, en lugar de herramientas para reducir el daño asociado al consumo de tabaco. Entre las medidas propuestas figuran restricciones en la comercialización, la variedad de sabores y la distribución, e incluso la posibilidad de prohibir categorías completas de productos. Esta postura ha sido interpretada por expertos y grupos de consumidores como un posible retroceso frente a las políticas de reducción de riesgos que algunos países europeos han adoptado en los últimos años.
IMPACTO POTENCIAL
Si se aplican las disposiciones del documento, se eliminaría la distinción entre productos de alto y bajo riesgo, lo que podría alterar los enfoques actuales de salud pública orientados a ofrecer alternativas menos perjudiciales al tabaco. Investigadores especializados en control del tabaco advierten que restringir las opciones no combustibles, mientras los cigarrillos convencionales permanecen disponibles, podría frenar el descenso de las tasas de tabaquismo en Europa.
El texto también descarta la reducción de daños como una estrategia legítima, calificándola como una “táctica de la industria”. Esta visión contrasta con la experiencia de países como Suecia y Japón, donde la adopción de productos libres de humo ha coincidido con reducciones significativas en el consumo de cigarrillos. Suecia, por ejemplo, registra una tasa de tabaquismo del 5,4%, la más baja de la Unión Europea, acompañada de índices de cáncer de pulmón considerablemente inferiores a la media continental.
SUECIA DEFIENDE LAS ALTERNATIVAS SIN HUMO
En respuesta, el gobierno sueco ha iniciado acciones diplomáticas contra las prohibiciones impuestas por algunos estados miembros —entre ellos Francia y España— sobre las bolsas de nicotina. Suecia argumenta que estas restricciones vulneran el principio de libre circulación de bienes dentro del mercado único europeo y desatienden la evidencia sobre los beneficios de las alternativas sin combustión.
El país escandinavo cuenta con una exención que le permite comercializar el “snus”, un producto de tabaco oral que ha contribuido a su reducción del tabaquismo. Desde 2014, las bolsas de nicotina, que no contienen tabaco, han crecido en popularidad entre los adultos que buscan sustituir el consumo de cigarrillos. No obstante, varios países han optado por prohibirlas completamente, justificándose en la protección de menores.
Analistas prevén que la acumulación de prohibiciones nacionales pueda derivar en una restricción a escala europea, en el marco de la próxima revisión de la Directiva sobre Productos de Tabaco (TPD). El documento filtrado también indica que la delegación europea planea respaldar medidas similares en el ámbito internacional durante la reunión de Ginebra.
DEBATE INTERNACIONAL SOBRE LA REDUCCIÓN DE DAÑOS
Durante el Foro Mundial de Tabaco y Nicotina celebrado en Bruselas, el experto en políticas de salud Clive Bates sostuvo que los marcos globales de control del tabaco, incluido el FCTC, no reflejan los avances científicos y tecnológicos recientes. Según Bates, el enfoque actual equipara todas las formas de nicotina, lo que limita el potencial de reducción del daño y mantiene la dependencia del tabaco combustible.
Bates señaló que, aunque la tasa global de tabaquismo ha disminuido, el número total de fumadores permanece estable debido al crecimiento demográfico. En su opinión, los países que han integrado alternativas más seguras en sus políticas —como Suecia, Japón y el Reino Unido— han logrado reducciones más rápidas de las enfermedades relacionadas con el tabaco.
UNA DECISIÓN CLAVE PARA EL FUTURO
La filtración ha reactivado el debate sobre el papel de la ciencia en las políticas de salud pública. Los defensores de la reducción de daños sostienen que ignorar la evidencia empírica podría frenar los avances logrados en la disminución del tabaquismo.
A medida que se aproxima la COP11, las organizaciones de salud y los legisladores europeos enfrentan una decisión estratégica: mantener un enfoque de prohibición o adoptar un modelo regulatorio que reconozca los distintos niveles de riesgo entre los productos de nicotina. El resultado de esta discusión podría definir el rumbo de las políticas de control del tabaco en la próxima década.
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