Nuevos estudios continúan examinando los efectos del uso de cigarrillos electrónicos y del vapeo sobre la salud general. Una reciente investigación publicada en The American Journal of Preventive Medicine Focus analizó datos de salud de Estados Unidos y detectó una ligera elevación del riesgo de prediabetes entre las personas que vapean. Según el estudio, los usuarios de cigarrillos electrónicos presentaron un 7% más de probabilidades de padecer prediabetes en comparación con los no fumadores, mientras que los consumidores de cigarrillos convencionales mostraron un aumento del 15%. El mayor riesgo se observó en quienes combinan ambas prácticas, conocidos como usuarios duales, con un incremento del 28%.
En el caso de la diabetes diagnosticada, los usuarios duales también mostraron los porcentajes más altos, con un riesgo un 9% mayor que el de los no fumadores. Los fumadores tradicionales presentaron un aumento del 7%, y el vapeo en solitario no mostró una asociación estadísticamente significativa con el desarrollo de diabetes.
LOS DESEQUILIBRIOS
Los desequilibrios en la microbiota intestinal se han vinculado desde hace años con la aparición de diabetes tipo 2. La alteración del equilibrio bacteriano en el intestino puede aumentar la permeabilidad de la pared intestinal, permitiendo el paso de compuestos que promueven la inflamación y la resistencia a la insulina.
El tabaquismo tradicional altera la composición de la flora intestinal, reduciendo bacterias beneficiosas y favoreciendo la proliferación de especies perjudiciales. Estas modificaciones se asocian con mayores riesgos de enfermedades digestivas y metabólicas. Sin embargo, la evidencia disponible no indica que el vapeo tenga el mismo efecto. Un estudio realizado por la Universidad de Newcastle en 2021 encontró que el perfil microbiano intestinal de las personas que vapean no se diferenciaba del de los no fumadores, mientras que el de los fumadores sí mostraba alteraciones claras.
Experimentos con animales han llegado a conclusiones similares. En ratones alimentados con dietas altas en grasa, la exposición al vapor provocó leves aumentos en marcadores inflamatorios, pero sin modificar la composición del microbioma intestinal de forma comparable al humo del tabaco.
EFECTOS OBSERVADOS EN LA MICROBIOTA ORAL
Las investigaciones sí han identificado cambios en la microbiota bucal entre los usuarios de dispositivos electrónicos de nicotina. Un estudio reciente reportó que estos usuarios presentaban una disminución de bacterias beneficiosas y una mayor presencia de especies relacionadas con procesos inflamatorios y enfermedades periodontales. Los efectos fueron más notorios en personas que vapearon con mayor frecuencia, lo que sugiere una posible relación con la intensidad de uso.
No obstante, algunos expertos señalan que parte de esas alteraciones podrían deberse al consumo previo de tabaco, ya que los cambios en las comunidades bacterianas pueden persistir incluso después de abandonar el hábito.
Otros estudios han identificado posibles efectos biológicos asociados al vapeo. Investigaciones publicadas en Nicotine and Tobacco Research y Scientific Reports registraron mayor daño en el ADN de células epiteliales orales y cambios en la expresión de genes relacionados con funciones mitocondriales e inmunológicas.
El conjunto de la evidencia indica que el vapeo conlleva riesgos, aunque de menor magnitud que el consumo de tabaco combustible. El humo del cigarrillo contiene miles de compuestos químicos, varios de ellos cancerígenos y capaces de alterar tanto la flora oral como intestinal. El vapor, en cambio, parece afectar principalmente la microbiota bucal y ciertas vías celulares, sin evidencia de alteraciones intestinales comparables.
REDUCCIÓN DE DAÑOS
Los hallazgos sobre la salud metabólica refuerzan la recomendación de evitar el uso combinado de cigarrillos tradicionales y electrónicos. Los usuarios duales muestran de manera consistente los mayores niveles de riesgo en distintos indicadores de salud.
Mientras el vapeo gana presencia, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes, distintos gobiernos han implementado medidas más restrictivas. En España, por ejemplo, se han anunciado nuevas regulaciones con el objetivo de frenar su expansión entre menores de edad.
En paralelo, los especialistas subrayan la importancia de mantener la reducción de daños como estrategia central de salud pública: sustituir completamente el tabaco por alternativas menos nocivas sigue siendo una prioridad. Los estudios actuales apuntan a que el proceso de combustión, y no la nicotina en sí, es el principal responsable de los daños sistémicos asociados al tabaquismo.
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