La Unión Europea trabaja en una modificación del marco fiscal que regula los productos de nicotina, con el objetivo de aplicar nuevos tipos mínimos en todos los Estados miembros. La iniciativa ha sido elaborada por la Presidencia danesa del Consejo de la UE junto con la Comisión Europea y afecta a categorías como el tabaco calentado, los líquidos electrónicos y las bolsas de nicotina.
El documento propone elevar el impuesto mínimo sobre el tabaco calentado hasta los 360 euros por kilogramo y fijar un gravamen obligatorio del 55% sobre el precio de venta al público. Estas cifras superan las previsiones iniciales planteadas por la Comisión y suponen un cambio relevante en la fiscalidad de productos incorporados de forma reciente a la normativa comunitaria.
Las estimaciones de impacto apuntan a incrementos directos en el precio final para el consumidor. En Grecia, el encarecimiento se situaría en torno a 1,70 euros por paquete de 20 unidades; en Italia, cerca de 1,10 euros; y en Suecia, las bolsas de nicotina podrían subir alrededor de 2,80 euros por envase.
El contenido del borrador ha generado dudas en varias capitales europeas, especialmente por el origen de los valores fiscales incluidos. Fuentes gubernamentales indican que las cifras coinciden con propuestas difundidas previamente por organizaciones dedicadas a la prevención del tabaquismo. Algunos grupos políticos del Parlamento Europeo señalan que parte de los estudios que sirven de base técnica proceden de investigaciones financiadas por la propia Comisión Europea.
INSUFICIENTES DEBATES
Durante los últimos meses, distintos Estados miembros habían solicitado que cualquier revisión fiscal incorporara evaluaciones de impacto, una aplicación progresiva de los aumentos y plazos de adaptación. Estas peticiones no figuran en el texto presentado por la Presidencia del Consejo.
La propuesta amplía además la definición de tabaco sin procesar para incluir cualquier hoja cosechada, reclasifica el tabaco utilizado en pipas de agua dentro del mismo régimen que los cigarrillos y mantiene tipos mínimos elevados para los líquidos electrónicos. También introduce un calendario obligatorio de incrementos fiscales para las bolsas de nicotina, lo que modificaría los modelos actualmente aplicados en varios países del norte y del este de Europa.
La futura directiva fijaría las bases impositivas mínimas y las definiciones fiscales comunes durante los próximos años, con efectos a largo plazo sobre la regulación de los productos de nicotina en la Unión. Algunos gobiernos consideran que el proceso seguido hasta ahora no ha incluido suficientes debates previos ni acuerdos formales en el Consejo.
El debate ha trascendido el ámbito fiscal y ha abierto una discusión sobre el papel de las instituciones europeas, los gobiernos nacionales y las organizaciones civiles en la elaboración de políticas de salud pública dentro del bloque comunitario.
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