En República Checa, el consumo de productos con nicotina no solo no ha cedido, sino que va en aumento, especialmente entre los jóvenes. Así lo revela el informe anual sobre tabaco 2024, presentado por Pavla Chomynova, directora del Centro Nacional de Monitoreo de Drogas y Adicciones.
Según los últimos datos, el 27% de la población checa utiliza a diario productos que contienen nicotina, un salto significativo respecto al 23% registrado el año anterior. Aunque el hábito de fumar cigarrillos tradicionales ha ido disminuyendo, otros formatos están ganando terreno: cigarrillos electrónicos, dispositivos de tabaco calentado y las llamadas bolsitas de nicotina se han vuelto opciones cada vez más populares.
“El consumo se está transformando”, señaló Chomynova. “En la última década hemos observado dos grandes tendencias: por un lado, la caída del consumo de cigarrillos clásicos, y por otro, el crecimiento sostenido de productos alternativos, sobre todo entre los jóvenes de entre 15 y 24 años”.
CIFRAS IMPORTANTES
En 2013, un 31% de la población usaba tabaco o nicotina; hoy esa cifra ha escalado al 35%, con un 27% de consumidores diarios. El grupo más propenso al cigarro tradicional sigue siendo el de 55 a 65 años, con un 34% de fumadores, de los cuales el 30% fuma todos los días.
Pero el epicentro del cambio está en los jóvenes: uno de cada cuatro jóvenes de entre 15 y 24 años fumó al menos una vez el mes pasado, y cerca del 10% lo hace a diario. En esa misma franja etaria, un 17% usa cigarrillos electrónicos, y casi el 7% lo hace todos los días, especialmente entre los 20 y 24 años.
Aunque la venta de estos productos está restringida por ley a mayores de 18 años, la realidad es otra. Según una encuesta de ESPAD realizada en escuelas, siete de cada diez adolescentes de 16 años afirmaron poder conseguir cigarrillos con facilidad. Para Chomynova, esto se debe a la alta disponibilidad y a la estrategia de marketing: sabores llamativos, diseños atractivos, presencia en redes sociales e influencers que normalizan su uso.
EL IMPACTO DEL TABAQUISMO
El impacto del tabaquismo en la salud pública es enorme. Cada año, entre 16.000 y 18.000 checos mueren por enfermedades vinculadas al tabaco, como dolencias cardiovasculares, respiratorias y varios tipos de cáncer. El cáncer de pulmón se lleva una parte importante del daño: entre 6.000 y 7.000 diagnósticos anuales, y la mayoría detectados demasiado tarde. Fumar acorta la vida de los consumidores entre 10 y 14 años, en promedio.
A nivel económico, el costo también es brutal: el Estado pierde hasta 170 mil millones de coronas checas al año por muertes prematuras, bajas laborales, pérdida de productividad y atención médica. En contraste, los ingresos fiscales por tabaco y nicotina en 2024 apenas alcanzaron los 54 mil millones.
El Consejo del Gobierno para la Coordinación de la Política de Adicciones discutió estas cifras, que vuelven a encender las alarmas sobre una epidemia que no desaparece.
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