A sus 27 años, Sofía Garrido ha logrado transformar su pasión y sus raíces familiares en un próspero negocio en España. Emigró de Venezuela a los 18 años debido a la crisis en su país y ha compaginado su carrera como psicóloga con la gestión de varios estancos familiares, desafiando las convenciones del sector. Su historia se convierte en un gran testimonio de la perseverancia de una joven emprendedora, además de un homenaje al legado de su madre y su padre, quienes han enfrentado adversidades con resiliencia. En esta entrevista, Sofía comparte de manera honesta y reflexiva su experiencia en el mundo del tabaco, así como su perspectiva sobre el liderazgo femenino y las innovaciones que está introduciendo en el negocio.
Sofía nos cuenta que en Venezuela sus padres tenían una situación económica cómoda. “Mi madre es médico especialista en vías digestivas y mi padre tenía una empresa de computación, con lo cual, éramos un blanco fácil, ¿no?, para que cualquier cosa pudiese pasar”. Y decidieron venir a España “porque todos mis abuelos, excepto mi abuelo materno, eran de aquí. Teníamos la nacionalidad y, además, yo tenía que estudiar”. Trabajó durante cuatro años para una empresa de maquillaje –Kiko Milano– “porque soy maquilladora también”, mientras estudiaba Psicología, “hasta que un día mi madre, que ya tenía el estanco de Oporto, decidió que iban a apostar por un segundo estanco, en la cava de Pozuelo. Así que fui a trabajar con ellos porque necesitaban ayuda”.
¿Cómo empezó a trabajar en el estanco?
El primero en el que trabajé fue el de Oporto. Ese estanco es pequeño y vende productos completamente distintos a los otros dos estancos. Allí se venden productos que en Valdebebas y en Pozuelo no se venden tanto. Mi madre siempre dice que “cada estanco es un mundo” y si en Carabanchel lo que más se vende son artículos de fumador, pipas, grinders; en Pozuelo, es Terea (IQOS) y puros. Somos un estanco bastante especializado en puros, con una cava excelente. En cambio, en Valdebebas lo que prima es el vapeo y las cachimbas.
Después, el horario de Pozuelo se amplió y comenzaron a necesitarme allí. Tuve que rotar y aprender sobre productos diferentes. Hoy en día estoy mucho tiempo en Pozuelo, ya que he empezado a formar parte de la gestión del estanco porque mi hermana se quedó embarazada.
Luego llegó Valdebebas. Surgió porque no había ningún estanco y mi padre, que es muy emprendedor, decidió que debíamos apostar por el barrio y crear algo nuevo. Participamos en la subasta y nos concedieron la licencia. Comenzó la búsqueda del local. Sumamente complicado, ya que en Valdebebas los locales estaban en bruto, pero encontramos el lugar perfecto: grande, bien ubicado, en una zona de paso.
No queríamos hacer el típico estanco, sino darle una vuelta de tuerca al concepto. Y creo que lo hemos logrado porque muchas veces, cuando los clientes entran, dicen: “Esto no parece un estanco”. Y respondemos: “Esa era la idea”. Queríamos ofrecerle al consumidor una experiencia nueva y diferente, donde en un solo local pudieran encontrar muchísimas cosas que necesitan: bebidas frías, bebidas para maridar con puros (tenemos una cava de puros en la que trabajamos mucho para hacerla crecer), una gran zona de vapeo y hasta alimentos.
¿Cómo concilia la vida familiar, personal y laboral?
Ésta es, sin duda, una de las preguntas más complicadas. Soy psicóloga y mientras estudiaba también he estado trabajando. De hecho, actualmente sigo estudiando, trabajando en mi campo y, además, gestiono los estancos. Esto lo hace todo un poco complicado.
Hasta ahora, he cursado tres especializaciones: el Máster en Psicología General Sanitaria, una especialización en psicología infantil y juvenil y otra en trastornos de la conducta alimentaria. Además, estoy cursando un máster en neuropsicología y lo estoy realizando también mientras trabajo en los estancos y atiendo a mis pacientes por las tardes en dos clínicas privadas todas las tardes, lo que hace que mi jornada sea un poco más compleja. Te preguntarás cuándo estudio el máster. Pues por la noche. Hay tiempo para todo. Afortunadamente, tengo la suerte de trabajar con mi familia.
En nuestros estancos, las personas que trabajan con nosotros los consideramos parte de la familia. El equipo es excelente y no lo cambiaría por ningún otro. Nuestra gestión principal está a cargo de mi madre, mi hermana, su pareja, mi novio y yo. Somos los que llevamos el negocio adelante, pero también tenemos un equipo increíble, muy comprometido, trabajador, empático y amable.
¿Quiénes forman también el equipo de la expendeduría?
Julio César, que es esa persona a la que no tienes que decirle que sea amable, porque nació siendo amable; Jesús, quien tiene una gran visión, el tipo de persona a la que no tienes que mandarle trabajar porque ya sabe lo que tiene que hacer; después llegó Carla, el ser humano más alegre y amable que te encontrarás en todos los estancos –ella misma se autoproclamó como “el solecito del estanco”; más tarde se unió Charlie, que siempre está dispuesto a todo; y luego llegó Franco, un currante en el que puedo confiar cualquier tarea, porque tiene esa “cabeza cuadrada”, igual que yo, y es muy organizado.
Si hablo de mi familia, comienzo por mi madre. No puedo describir con palabras cuánto la admiro. Ha pasado de ser una médico excelente a convertirse en una estanquera excelente. Profesiones tan distintas que mucha gente se asombra de cómo pudo pasar de trabajar en el ámbito de la salud a vender tabaco. Sabe todo lo que se debe saber sobre el estanco y más.
Luego está mi hermana, que es una curranta. Se encarga de lo que tenga que encargarse y siempre está dispuesta a todo. Mi cuñado se encarga de su parte en Oporto. Lo hace en silencio, sin hacer ruido. Mi novio, otro currante, el primero en todo. Es el manitas, el “comodín” en todos los estancos, siempre dispuesto a ayudar y a aprender sobre todo lo que sea necesario. Y luego estoy yo, la que va a todos los sitios donde y cuando me necesitan.
¿Qué innovaciones han hecho en los últimos tiempos?
Bueno, el estanco está abierto desde hace relativamente poco, hace cinco meses. La visión que teníamos del estanco era crear un lugar distinto, donde el consumidor pudiese ir y encontrar lo que necesita. En la obra, decidimos que la cava fuese completamente integrada, con climatizador inteligente. Creamos un estanco, como yo lo llamaría, “con todos los juguetes”. Siempre intentamos mejorar. Hemos incluido desde lámparas catalíticas hasta maridajes para los puros y ofrecemos bebidas frías. También incluimos chuches y muchas otras cosas. La verdad es que hemos intentado introducir un poco de todo.
Asimismo, incorporamos prensa porque nos lo pedían muchísimo, y paquetería, una demanda constante. Poco a poco, hemos ido creando un espacio atractivo y agradable al consumidor. Siempre que la gente entra al estanco, dice: “¿Este es el estanco?”. Muchas veces nos dicen: “¡Guau! Ésta es la primera vez que veo un estanco así”, porque cuando entras lo que te encuentras es como una tienda súper industrial, súper novedosa. Es un lugar que tiene un mural con grandes personajes de la historia del cine fumadores, una cava completamente acristalada que se ve desde fuera y, además, un personal encantador. Desde el sales expert de Iqos hasta nosotros mismos, procuramos que la estancia de cada uno de nuestros consumidores sea una experiencia inolvidable.
¿Cree que el sector ha estado tradicionalmente enfocado en la figura del hombre?
No. Antiguamente, los estancos se asignaban a las viudas de guerra, lo cual significa que eran mujeres quienes los llevaban. Un ejemplo más cercano es el mundo del puro. El ritual de fumar un puro se ha visto muy relacionado con los hombres, pero también las mujeres son las que ocupan la mayor cantidad de puestos de trabajo en las fábricas de tabaco manufacturando los puros.
No creo que ningún hombre, ni ninguna mujer, pueda opacar o quitarle prestigio a lo que otra persona hace. Desde mi punto de vista, cada persona tiene una luz personal y única. Me gusta poner este ejemplo en consulta haciendo alusión a que todos somos una lámpara y cada uno tiene el deber de pulir su propia lámpara, cambiarle la bombilla de vez en cuando, reciclarse, etc. Por ello, no considero que ni un hombre ni una mujer puedan apagar la luz de mi lámpara. Suelo pensar que éste es un mundo donde hay espacio para todos, siempre que cada uno se esfuerce por conseguir lo que quiere, sin tener que echar por tierra al otro.
Por eso, creo que el sector del tabaco no es un mundo sólo de hombres. Cuando estudias y lees un poco sobre su historia, te das cuenta de que la mujer ha tenido, tiene y seguirá teniendo un papel fundamental. Y también depende de lo que cada hombre o mujer quiera hacer, del esfuerzo y las ganas que le ponga.
¿Cree en el lenguaje inclusivo como una herramienta para fomentar la igualdad y la diversidad?
Desde mi perspectiva, no sólo como estanquera, sino también como psicóloga, en mi día a día debo admitir que no utilizo el lenguaje inclusivo porque el entorno en el que me relaciono normalmente no me lo exige. Sin embargo, considero que aquí hay que hacer un gran paréntesis, porque no todas las personas utilizan el lenguaje inclusivo, ni todas quieren utilizarlo, y tampoco todas desean que nos refiramos a ellas con ese tipo de lenguaje. Por tanto, creo que se trata más bien de una cuestión de respeto y hacia cómo quieren ser llamados.
No puedo imponer mi propio pensamiento, ni puedo llamar “elle” a una persona que no me lo ha pedido y la llamaré como se ha extendido en la sociedad durante años. Creo que este tema es algo controvertido, porque a muchas personas todavía nos cuesta hablar de esta manera y también porque no todo el mundo lo solicita. Aun así, quiero reiterar que creo que se trata de una cuestión de respeto hacia todos.
¿Cómo ve el liderazgo femenino hoy en día?
Creo que las mujeres tenemos un lugar en este mundo que debemos ocupar. Particularmente, no puedo decir que en ninguna de las esferas de mi vida me haya sentido menos que un hombre.
Me considero una mujer exitosa en muchos sentidos, a pesar de mi corta edad. En el ámbito laboral, gracias a la ayuda de mis padres, tengo un sustento económico, ya que han sido ellos quienes me han ayudado a gestionar mis empleos. No puedo decir que me haya sentido opacada o que alguien me haya hecho sombra. Creo que depende de cada mujer y de cómo lo veamos.
No cabe duda de que a lo largo de la historia las mujeres hemos tenido otros roles, muy distintos a los que ocupo hoy en día en esta sociedad. Pero creo que la vida evoluciona y nosotras debemos evolucionar con ella. Además, no me considero menos que ninguno de los compañeros que estudiaron conmigo. Me siento sumamente exitosa en el ámbito académico, en el que sigo activa, y también en mi trabajo como psicóloga. He trabajado donde he querido, me valoran en mis trabajos, y me valoran en los estancos. Creo que la actitud que tengamos hacia la vida es clave: la actitud, el empeño y las ganas que le pongamos.
Quiero alcanzar ciertos objetivos en la vida y por eso creo que hay que trabajar y formarse para conseguirlas. Da igual si eres estanquero, psicólogo, barrendero o lo que sea: tenemos que formarnos. No importa lo que vendas ni lo que hagas, debes formarte para ser el mejor en lo que haces. Por eso, después de 10 años de estudios, sigo estudiando.
Lo mismo ocurre con los estancos. Muchas veces les damos formación a los chicos sobre los puros. Mi pareja es fumador de puros y mi madre, en un principio de forma autodidacta y luego con formaciones, ha aprendido muchísimo sobre ellos. Como queremos impulsar la cava de puros, estamos formándonos constantemente. Les explicamos sobre los aromas, los matices, la planta y ellos a veces nos dicen: “¿De verdad hay que saber tanto sobre aromas y matices?”. Y les decimos: “Claro, como tú eres el vendedor de estos puros, tienes que conocer sobre ello”.
Cuando entras en una cava, como vendedor, debes saber qué quiere tu cliente y qué necesita; son dos cosas completamente distintas. Entender eso es lo que hará que el cliente tenga la mejor experiencia posible con todos sus sentidos y quiera volver.
La realidad es que la única manera de atender bien a cualquier cliente, ya sea de puros o no, es saber lo que necesita, escucharle y poder recomendarle. Eso es lo que buscamos con la formación en cada uno de nuestros estancos. Nuestro equipo está altamente cualificado en el mundo del tabaco, todo lo que deriva de él, los puros y, en general, todo lo que vendemos. Eso es calidad y saber que puedes dejar el estanco en manos de cualquiera de ellos y que el negocio seguirá adelante.
¿Cree que se nos exige más a las mujeres por el solo hecho de serlo?
Podría ser. Depende, te diría como psicóloga. Es cierto que en algunos ámbitos de nuestras vidas, como mujeres, se nos exige más. Claro que sí, yo no lo dudo.
Te podría decir que en el ámbito físico se nos exige muchísimo más. Tenemos que ir de punta en blanco, maquilladas, guapas y bien vestidas. También creo que se nos exige más en el ámbito de procrear. A los chicos no les dicen: “Se te va a pasar el arroz” o “¿Cuándo vas a quedarte embarazado?”. Eso sólo nos lo dicen a las mujeres. Siento una presión social bastante fuerte, porque se espera que las mujeres tengamos hijos, que combinemos el trabajo con la maternidad y que nos desempeñemos de manera exitosa en muchas áreas de nuestra vida. Y todas a la vez. Yo no quiero renunciar a ninguno de mis trabajos porque me apasionan ambos.
Sin embargo, pensaba: “Cuando tenga un hijo, ¿cómo lo voy a hacer?”. Y esto es una forma de presión de la sociedad. En mi caso particular, no me siento para nada mal con estas exigencias. Estoy feliz por ser mujer; me gusta maquillarme y salir arreglada a la calle. Por otro lado, el tema del embarazo y de los hijos, que sí quiero tener, me generará un poco más de conflicto, porque vivo apasionada por mis dos trabajos y no quiero tener que abandonar ninguno. Pero ya se verá qué pasa.
¿Siente que alguna vez no se confió en usted por el hecho de ser mujer, pero al final ha demostrado que podía?
No, más bien siento que no se ha confiado en mí por el simple hecho de ser joven. Esto sí lo puedo afirmar rotundamente y en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el ámbito de la psicología, a veces, cuando me ven los padres, se me quedan mirando e incluso me han llegado a preguntar: “¿Eres tú la psicóloga?”.
En cuanto al estanco, creo que a veces no se ha confiado en mí porque me ven muy joven. Recuerdo que cuando venían los comerciales siempre preguntaban por mi hermana, que es mayor que yo. Y eso me enfadaba porque sentía que nunca me daban la oportunidad de tomar las decisiones que me correspondían. Cuando mi hermana cogió la baja de maternidad, me tuvieron que dar mi lugar sí o sí y poco a poco fui ganándome la confianza de todos.
¿Qué mujeres le han inspirado a lo largo de su vida?
Estoy rodeada de mujeres que me han inspirado. Mi abuela, que ha trabajado desde muy joven; mi madrina, que es un ser espectacular. Otra de las personas que también me ha inspirado es mi hermana mayor. Pero la principal mujer que me ha inspirado es mi madre. Es maravillosa, una madraza. Creo que no podría haber tenido una madre mejor. Me ha inspirado por su capacidad de resiliencia. Mi madre y mi padre, ambos. Pasar de tener una vida increíblemente acomodada en un país a no ser nadie en otro y empezar desde cero, es súper complicado. Ellos lo lograron.
En el ámbito maternal, ha sido una madre increíble, aunque también muy estricta. Soy producto de las exigencias que mis padres han puesto en mí desde pequeña. Recuerdo que tenía que ir a clases de inglés los sábados por la mañana. ¿Y qué niño quiere ir a clase de inglés un sábado por la mañana? Pues yo, Sofía, tenía que ir. Hoy en día lo agradezco porque me ha permitido estar al día en mi profesión.
Mi madre se vino a España por nosotras. Iba a volver a Venezuela, pero en el último momento decidió quedarse porque no quería dejarnos solas y ese es el mayor ejemplo que tengo en mi vida. Si tuviera que elegir a alguien a la que parecerme, sería sin duda a mi madre, capaz de adaptarse a cualquier circunstancia, una persona capaz de salir adelante. Ella ha salido adelante con todos nosotros, con el respaldo de mi padre, por supuesto, aunque él trabaja en Venezuela y la apoya al 100%. Pero mi madre ha sacado los negocios adelante. Se me ponen los pelos de punta cuando lo pienso. Es mi mayor ejemplo a seguir, sin duda alguna, desde el día cero.
y luego