Un grupo de 83 especialistas en salud pública, control del tabaco y dependencia de la nicotina ha expresado su preocupación por la revisión de la Directiva sobre el impuesto especial al tabaco (TED) impulsada por la Comisión Europea. En una carta dirigida a la presidenta Ursula von der Leyen, los firmantes cuestionan que las alternativas libres de humo —como cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y bolsas de nicotina— sean gravadas de la misma forma que los cigarrillos convencionales.
Según el documento, esta medida contradice la evidencia científica disponible y podría frenar los avances en reducción de daños, manteniendo la prevalencia del consumo de tabaco en la Unión Europea, donde el hábito se relaciona con unas 700.000 muertes prematuras al año.
EL ARGUMENTO DE LOS EXPERTOS
La misiva sostiene que la comunicación pública de la Comisión, que equipara los riesgos de estos productos con los del tabaco combustible, constituye un error con consecuencias para la percepción ciudadana. Como respaldo, se citan casos de países como Suecia, Reino Unido y Nueva Zelanda, donde las políticas de reducción de daños han mostrado resultados positivos.
Los firmantes; entre ellos organizaciones como European Tobacco Harm Reduction Advocates (ETHRA), la Asociación Internacional para el Control y la Reducción del Tabaquismo (SCOHRE) y la Plataforma Médica Española para la Reducción del Daño del Tabaco (PRDT), piden un enfoque regulatorio diferenciado, que considere la naturaleza no combustible de estos productos.
El profesor Konstantinos Farsalinos, impulsor de la iniciativa, señaló que las políticas de salud pública deben basarse en datos científicos y advirtió que la tributación elevada de productos de bajo riesgo podría estimular el mercado ilegal y limitar la transición de los fumadores hacia alternativas menos dañinas.
LOS PLANES DE BRUSELAS
En julio, la Comisión Europea presentó dos propuestas vinculadas. Por un lado, la revisión de la Directiva TED que contempla incrementos significativos: 139% en cigarrillos, 258% en tabaco de liar y, por primera vez, impuestos elevados a productos de nicotina sin combustión. Por otro, un nuevo instrumento denominado Tobacco Excise Duty Own Resource (TEDOR), que aplicaría un recargo adicional del 15% con el objetivo de recaudar unos 11.200 millones de euros anuales destinados a financiar el marco financiero plurianual de la UE para 2028-2034.
Este diseño fiscal conecta directamente la recaudación de impuestos sobre el tabaco con prioridades presupuestarias, como la financiación de programas de defensa y transición ecológica. Expertos advierten que, de prosperar, la UE pasaría a depender de manera estructural de ingresos vinculados al consumo de productos de nicotina.
OBSTÁCULOS
La aprobación de estas medidas requiere unanimidad entre los 27 estados miembros, y ya enfrenta oposición en países como Italia, Grecia, Portugal, Rumania y Suecia, donde la propuesta se considera políticamente sensible. El rechazo de las reformas podría suponer una pérdida de hasta 78.400 millones de euros en ingresos proyectados.
La discusión coloca a la Comisión Europea entre dos objetivos en tensión: asegurar nuevas fuentes de financiación y mantener su compromiso con la salud pública y la reducción de daños.
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