El flamante Plan Antitabaco ha desencadenado una firme oposición en diversos sectores. En una protesta el pasado mes, más de 300 agricultores provenientes de Extremadura se han congregado frente al Ministerio de Agricultura (MAPA) para expresar al ministro la «grave situación» que están enfrentando. Sostienen que la recién aprobada Estrategia Integral para la Prevención y Control del Tabaquismo (EIPCT), avalada el pasado 30 de abril por el Gobierno, «causará daños económicos irreparables» en el entramado industrial español.
Desde la Organización Interprofesional del Tabaco de España (Oitab), que representa a productores de hoja de tabaco y empresas de primera transformación, hasta la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España y la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), han estado advirtiendo durante meses sobre las consecuencias de «tomar decisiones precipitadas, sin realizar estudios de impacto pertinentes y sin explorar alternativas agrícolas al tabaco, sin tener en cuenta a los agricultores». Según ellos, esto resultará en «un impacto negativo irreversible».
También argumentan que el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo (PIT) representa una amenaza para el presente y futuro de un cultivo que abarca más de 6.000 hectáreas en la campaña actual y que aporta un valor agregado bruto de 110 millones de euros a la economía regional. España se sitúa como el tercer mayor productor de hoja de tabaco en la Unión Europea, y Extremadura ostenta el primer puesto como comunidad productora en el continente.
EL CULTIVO DE TABACO GENERA MÁS DE 53.000 EMPLEOS
«Este Plan llega en un momento crítico, después de años de fuerte reducción en las ayudas europeas, lo que ha llevado a una disminución significativa en la capacidad productiva. El cultivo del tabaco contribuye con 3.300 millones de euros al Producto Interior Bruto (PIB) español y genera más de 53.000 empleos, siendo este sector el quinto mayor contribuyente a las arcas públicas del país».
Asimismo, señalan que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) no ha concedido la autorización para emplear un método de producción que facilitaría la preparación del terreno antes del trasplante, a diferencia de lo que han hecho otros países europeos. «La producción de hoja de tabaco en España se lleva a cabo de manera sostenible mediante la combinación de prácticas culturales. Esta modalidad de cultivo se complementa con la aplicación de productos fitosanitarios en casos donde las plagas exceden ciertos niveles o los análisis de suelos indican su necesidad».
En el comunicado, destacan que otros agricultores de la Unión Europea pueden utilizar este mismo producto fitosanitario. De hecho, Italia autorizó su empleo el pasado 8 de abril, tras una solicitud de agricultores españoles, en conformidad con la normativa comunitaria.
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