En lugar de eliminar por completo los productos de vapeo, expertos de Kuala Lumpur, en salud pública, consideran que una regulación firme y diferenciada, basada en el nivel de riesgo, sería una estrategia más efectiva y realista para enfrentar los peligros del vapeo, especialmente entre jóvenes.
La profesora Dr. Sharifa Ezat Wan Puteh, de la Universiti Kebangsaan Malaysia (UKM), argumenta que una legislación inteligente podría permitir el acceso controlado a dispositivos de vapeo de calidad médica, especialmente para fumadores adultos que no han logrado dejar el tabaco convencional. “No se trata de permitir todo ni de prohibir todo, sino de aplicar medidas proporcionales según el riesgo que representa cada producto”, señaló.
Sharifa también mencionó que experiencias en otros países, como Nueva Zelanda, han demostrado que enfoques más extremos, como el Generational End Game (GEG), no han producido los resultados esperados. Esta propuesta buscaba impedir que generaciones nacidas a partir de 2007 pudieran comprar productos de tabaco, pero finalmente fue retirada del proyecto de ley de control del tabaco en Malasia.
LOS PRODUCTOS ILEGALES CONTIENEN SUSTANCIAS PELIGROSAS
Además, la experta alertó sobre la proliferación de productos ilegales que contienen sustancias peligrosas. Aseguró que, aunque los vapes legales no incluyen drogas, el mercado negro ha introducido versiones adulteradas con metanfetamina, éxtasis y, en casos extremos, fentanilo, un opioide extremadamente potente y letal. Esto ha llevado incluso a menores de edad, desde los 13 años, a exponerse a estos químicos nocivos, según informó recientemente el subinspector general de la policía, Ayob Khan Mydin Pitchay.
Sharifa hizo un llamado a las autoridades para reforzar los controles en la importación de productos no regulados, con el fin de limitar su circulación y reducir su disponibilidad, sobre todo entre adolescentes.
Por su parte, el exviceministro de Salud, Dr. Lee Boon Chye, coincidió en que la solución no está en una prohibición total, sino en diseñar políticas que reduzcan el atractivo del vapeo para los más jóvenes. Sugirió medidas como envases menos llamativos, limitar los niveles de nicotina en los líquidos y eliminar sabores afrutados que suelen atraer a los adolescentes.
“El mercado del vapeo ha crecido demasiado rápido y con muy poca supervisión. Prohibirlo de golpe no solo es difícil, sino que podría empeorar el problema”, advirtió. En su lugar, apoyó la aprobación del proyecto de ley de control del tabaco de 2023, al considerarlo un paso viable hacia una regulación más efectiva del sector.
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