Un ensayo clínico reciente liderado por el hospital Mass General Brigham reveló que un tratamiento comúnmente utilizado para dejar de fumar también puede ser una herramienta clave para que adolescentes y jóvenes adultos abandonen el vapeo. El medicamento en cuestión es la vareniclina, y según el estudio, triplica las probabilidades de éxito en comparación con métodos que no incluyen fármacos.
La investigación, publicada en JAMA, involucró a 261 personas entre 16 y 25 años. Los participantes fueron divididos en tres grupos distintos: uno recibió vareniclina junto con sesiones de asesoramiento semanal y apoyo por mensajes de texto; otro grupo tomó un placebo con el mismo acompañamiento; y el tercero solo contó con el apoyo digital. El tratamiento se extendió durante tres meses, seguido de un monitoreo adicional de 12 semanas.
Los resultados fueron contundentes: al finalizar el programa, más de la mitad de los que tomaron vareniclina habían dejado de vapear, frente al 14% del grupo placebo y apenas un 6% del grupo que solo recibió apoyo por texto. Incluso después de seis meses, la tasa de abandono seguía siendo significativamente mayor entre quienes usaron el medicamento.
MEDICAMENTO EFICAZ
“El vapeo entre jóvenes es un problema creciente. Este estudio demuestra que hay formas efectivas de intervenir antes de que la adicción se arraigue más profundamente”, explicó el Dr. A. Eden Evins, director del Centro de Medicina de Adicciones del Hospital General de Massachusetts y autor principal del estudio. Según Evins, este es el primer ensayo que analiza el uso de medicamentos en esta franja de edad específicamente para dejar de vapear.
En 2023, cerca del 25% de los jóvenes entre 18 y 25 años reportaron el uso de cigarrillos electrónicos, y en 2024 un 8% de los estudiantes de secundaria seguía usando estos dispositivos. Aunque muchos ven el vapeo como una opción más segura, sus riesgos no son menores: contienen nicotina, metales pesados y sustancias cancerígenas.
Randi Schuster, psicóloga clínica y coautora del estudio, destacó que además de ser eficaz, la vareniclina fue segura para los participantes. “No observamos que quienes dejaron de vapear recurrieran al cigarrillo convencional, lo cual es una preocupación frecuente con este tipo de terapias”, afirmó.
Dado que este medicamento ya cuenta con la aprobación de la FDA para adultos que buscan dejar el tabaco, los investigadores creen que podría convertirse en una herramienta útil también para adolescentes y jóvenes adultos que luchan contra la adicción al vapeo. Aunque se necesitan más estudios, especialmente en menores de 16 años, los resultados ofrecen una opción concreta para abordar este desafío de salud pública.
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