El modelo actual de regulación del vapeo en Australia, basado en la venta por prescripción médica y la prohibición de venta minorista, se enfrenta a críticas por su escasa eficacia. Aunque esta política fue creada en 2016 para limitar el uso de vapes entre adolescentes, las cifras muestran que el vapeo en jóvenes ha aumentado y la mayoría de los adultos no acceden a estos productos de manera legal. Por el contrario, los consumidores recurren en gran medida a un mercado ilícito de vapes, lo que ha complicado el control del consumo y fomentado un acceso no regulado.
En otros países, como el Reino Unido, se han impulsado políticas que permiten el acceso al vapeo como herramienta de cesación tabáquica, regulando su venta en puntos de venta minorista y con campañas de salud pública para informar sobre los riesgos y beneficios. En contraste, Australia adoptó un enfoque más restrictivo con la intención de prevenir el consumo en jóvenes, limitando la venta de vapes a farmacias y solo mediante receta médica. Sin embargo, este modelo de prescripción no ha logrado que los fumadores adultos accedan legalmente a los dispositivos para dejar de fumar; hasta 2023, menos del 10 % de los consumidores tenían receta para su compra.
PUNTOS DE VENTA AUTORIZADOS Y CONTROLADOS
El debate en torno a la regulación del vapeo en Australia ha llevado a sugerencias de que un sistema de ventas minoristas reguladas podría ofrecer un equilibrio. Este enfoque permitiría a los adultos fumadores acceder legalmente a productos de vapeo mediante puntos de venta autorizados y controlados, como tiendas de vapeo o tabacaleras, lo que podría reducir el consumo juvenil sin fomentar el mercado ilícito. Con controles como límites de edad y el registro en CCTV, este modelo buscaría restringir el acceso de menores y controlar el flujo de productos, como ocurre en algunos estados de Estados Unidos con el cannabis legal.
Se sugiere también una campaña de salud pública para destacar mensajes claros como “si no fumas, no vapees”, orientando así a los fumadores a usar el vapeo como una herramienta para reducir los daños del tabaco. Australia se enfrenta a una disyuntiva crucial en sus políticas de vapeo, con la posibilidad de flexibilizar el acceso regulado a los adultos mientras trabaja por reducir la prevalencia juvenil y el mercado ilegal.
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