Las políticas aplicadas en Australia para limitar el acceso a productos de vapeo con nicotina han coincidido con el crecimiento del mercado ilegal de estos productos y con la aparición de dispositivos que contienen sustancias distintas a las declaradas en su etiquetado.
Durante los últimos años, especialistas en reducción de daños asociados al tabaquismo, economistas y criminólogos habían señalado que las restricciones sobre productos regulados de nicotina podrían desplazar parte del consumo hacia canales no autorizados. Según estos planteamientos, la demanda de nicotina continuaría existiendo incluso con mayores limitaciones de acceso a productos legales.
En las últimas semanas, las autoridades sanitarias australianas han informado de varios incidentes relacionados con dispositivos de vapeo comercializados fuera del circuito regulado. Uno de los casos se detectó en Melbourne, donde se identificó un producto que contenía etomidato, un anestésico utilizado en el ámbito hospitalario para procedimientos médicos específicos.
CONSUMO ENTRE MENORES
Los organismos de salud pública advirtieron de que algunos dispositivos vendidos bajo denominaciones comerciales como «space vapes», «space oil» o «k-pods» podrían contener, además de etomidato, opioides sintéticos u otras sustancias no declaradas. Las autoridades señalaron que los consumidores carecen de mecanismos para verificar la composición de estos productos cuando proceden de canales ilegales.
A diferencia de los dispositivos autorizados y sometidos a controles de fabricación y calidad, los productos distribuidos fuera del sistema regulatorio no están sujetos a requisitos sobre composición, etiquetado o procesos de producción.
La preocupación también se ha extendido al consumo entre menores de edad. En el Reino Unido, profesionales del ámbito sanitario han comunicado un incremento de casos relacionados con productos de vapeo que contenían cannabinoides sintéticos. Investigaciones desarrolladas por la Universidad de Bath detectaron este tipo de sustancias en aproximadamente una cuarta parte de los dispositivos incautados en centros educativos analizados durante el estudio.
Los especialistas diferencian entre los productos regulados de nicotina y aquellos comercializados de forma ilegal, al considerar que ambos mercados funcionan bajo condiciones distintas de supervisión y control.
VOLUMEN ECONÓMICO ANUAL DEL COMERCIO ILÍCITO
Australia se enfrenta actualmente a uno de los mayores mercados ilícitos de nicotina entre los países desarrollados. Diversas estimaciones sitúan el volumen económico anual del comercio ilegal de tabaco y vapeo en torno a los 7.000 millones de dólares australianos.
Datos de la Oficina Australiana de Estadísticas indican que alrededor del 80% de los productos de nicotina consumidos en el país durante el último año procedían de canales no autorizados, frente a cifras considerablemente inferiores registradas años atrás.
Las actuaciones policiales y administrativas continúan desarrollándose en distintos territorios del país. En Australia Occidental, las autoridades clausuraron cerca de 50 establecimientos y decomisaron productos valorados en más de 11 millones de dólares australianos durante una operación de dos semanas. Entre el material intervenido figuraban millones de cigarrillos, miles de dispositivos de vapeo y tabaco para consumo manual.
Expertos en políticas de salud pública y mercados regulados señalan que la demanda de nicotina se mantiene entre consumidores adultos y que las restricciones sobre los productos autorizados pueden favorecer la expansión de proveedores ilegales.
PRECAUCIONES
Diversos organismos sanitarios del Reino Unido han publicado revisiones en las que diferencian el riesgo asociado al consumo de cigarrillos convencionales del vinculado al uso de dispositivos de vapeo regulados. Asimismo, algunos estudios también han analizado la utilidad de estos productos como herramienta para abandonar el consumo de tabaco combustible.
Las autoridades sanitarias australianas han recomendado a los consumidores extremar las precauciones ante la adquisición de productos fuera de los canales autorizados y han advertido sobre la posible presencia de sustancias no declaradas en dispositivos ilegales.
Por otro lado, especialistas y responsables del sector coinciden en que los mecanismos de regulación continúan desempeñando un papel central en aspectos como los controles de fabricación, la transparencia en los ingredientes, las limitaciones de edad y la supervisión de los puntos de venta. Las administraciones buscan fórmulas para reducir el consumo de tabaco y limitar la expansión del mercado ilegal.
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