La Comisión Europea ha decidido no adoptar el enfoque de Suecia en su próxima estrategia contra el tabaquismo, a pesar de los resultados que el país nórdico ha alcanzado en la reducción del consumo de cigarrillos y las muertes por cáncer asociadas.
Suecia mantiene una posición singular dentro de la Unión Europea. Desde su adhesión en 1995, obtuvo una excepción para permitir el uso del snus, un tipo de tabaco sin combustión prohibido en el resto del bloque. Este producto, elaborado a partir de tabaco molido y pasteurizado, forma parte de los hábitos locales desde hace décadas y ha sustituido en gran medida al cigarrillo tradicional.
Según el investigador Karl-Olof Fagerström, experto en adicciones y premiado por la Organización Mundial de la Salud por su trabajo en control del tabaco, menos del 5% de la población sueca fuma cigarrillos. El país alcanzó así la categoría de “libre de humo” entre los menores de 65 años, aunque el consumo total de nicotina se mantiene en niveles similares al promedio europeo debido al uso de productos alternativos como el snus o las bolsas de nicotina.
Estudios citados por Fagerström indican que la nicotina genera dependencia, pero que los principales daños provienen de las sustancias químicas liberadas durante la combustión del tabaco. Noruega y Finlandia, donde también se permite el uso de snus, presentan tendencias similares en la reducción de enfermedades vinculadas al tabaquismo. En Suecia, además, los impuestos diferenciales sobre el tabaco buscan incentivar el cambio hacia productos de menor riesgo.
El modelo sueco ha logrado que la tasa de cáncer de pulmón sea un 61% más baja que la media europea. Fagerström calcula que, si Bélgica aplicara medidas similares, se podrían evitar unas 11 000 muertes anuales.
REFORZAR LA ARMONIZACIÓN FISCAL
Sin embargo, la Comisión Europea se inclina por un enfoque distinto. Bruselas trabaja en una actualización de su Directiva sobre Impuestos al Tabaco y en la revisión de la normativa sobre productos y publicidad del sector. El objetivo, según un portavoz comunitario, es reforzar la armonización fiscal y responder a los cambios del mercado y de los retos sanitarios actuales.
La propuesta, presentada en julio de 2025, ampliará el marco regulatorio a nuevos productos como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina. Todos estarán sujetos a impuestos mínimos y a controles transfronterizos para prevenir el fraude. La aplicación de la directiva revisada está prevista para 2028.
La Comisión sostiene que no existen niveles seguros de consumo de tabaco o nicotina, incluidos los productos sin combustión. En su evaluación, estos artículos mantienen la capacidad de generar adicción y plantean riesgos para la salud pública.
Suecia ha manifestado su desacuerdo con la propuesta. El Gobierno calificó de “inaceptable” la intención de Bruselas de aumentar los impuestos sobre productos alternativos como los cigarrillos electrónicos o el tabaco calentado.
Pese a las diferencias, la Comisión confirmó que el snus sueco seguirá fuera del alcance de la directiva, en cumplimiento del tratado de adhesión del país a la Unión Europea.
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