La Coalición de Defensores de la Reducción del Daño al Tabaco de Asia y el Pacífico (CAPHRA) ha manifestado su preocupación por la creciente desinformación en torno a la reducción del daño del tabaco, calificándola como una propaganda evidente promovida por ciertos sectores dentro de la comunidad de control del tabaco. Estos grupos, según CAPHRA, se niegan a reconocer la eficacia comprobada de los productos de riesgo reducido en la ayuda para dejar de fumar, lo que compromete los esfuerzos en salud pública.
Recientes declaraciones y reportes han destacado una alarmante tendencia a diseminar información errónea sobre productos de nicotina más seguros. Nancy Loucas, Coordinadora Ejecutiva de CAPHRA, afirmó que esta desinformación es impulsada por aquellos que, debido a sus convicciones ideológicas, se oponen a las estrategias de reducción de daños, a pesar de la creciente evidencia que respalda la efectividad de estos productos para disminuir las tasas de tabaquismo y los riesgos de salud asociados.
Loucas señaló que la intensidad y el alcance de esta campaña de desinformación evidencian que algunos sectores dentro del control del tabaco están más enfocados en mantener una postura prohibicionista que en adoptar enfoques basados en evidencia que podrían salvar vidas.
PROPAGAR DESINFORMACIÓN
Diversos estudios han demostrado repetidamente que el vapeo y otros productos de nicotina más seguros son significativamente menos perjudiciales que el consumo de tabaco tradicional. Además, países como el Reino Unido y Nueva Zelanda, que han adoptado estrategias de reducción de daños, han experimentado reducciones notables en sus tasas de tabaquismo.
Según Loucas, la negativa a reconocer los beneficios de los productos de nicotina más seguros no solo es un error, sino que también es peligrosa. Al propagar desinformación, estos grupos desincentivan a los fumadores de cambiar a alternativas menos nocivas, perpetuando así la crisis del tabaquismo.
Ante esta situación, CAPHRA hace un llamado a los gobiernos y organismos de salud pública para que promuevan información veraz y fundamentada en la mejor evidencia científica disponible, y para que incorporen las estrategias de reducción de daños como un pilar fundamental en las políticas de control del tabaco. «Es hora de superar la obsoleta mentalidad de ‘dejar o morir’ y reconocer que la reducción de daños es una herramienta esencial en la lucha contra las enfermedades relacionadas con el tabaquismo», concluyó Loucas.
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