El panorama del consumo de sustancias y la salud mental en Estados Unidos se mantuvo prácticamente inalterado en 2023, con tasas de abuso de sustancias y enfermedades mentales en niveles preocupantemente elevados, según los últimos datos federales. Este informe, presentado por la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA), revela que la crisis de salud mental sigue siendo un desafío importante, al igual que el consumo de drogas ilícitas, que continúa siendo uno de los más altos a nivel global.
Aunque las cifras generales de consumo de nicotina no mostraron cambios drásticos, la forma en que los estadounidenses consumen esta sustancia experimentó un leve ajuste. El uso de vapeadores de nicotina aumentó ligeramente, mientras que la tasa de fumadores de cigarrillos disminuyó. Este cambio refleja una transición en las preferencias de los consumidores, aunque las tasas de consumo entre los jóvenes mostraron tendencias opuestas, con un pequeño aumento en el número de adolescentes que fuman cigarrillos en lugar de vapear.
La encuesta anual, publicada por SAMHSA, pone de manifiesto la persistencia de estas crisis y la falta de acceso adecuado a tratamientos, incluso para aquellos que buscan ayuda. Miriam Delphin-Rittmon, directora de SAMHSA, subrayó la necesidad de seguir trabajando en todo el espectro de la salud conductual y destacó la importancia de aumentar la conciencia sobre la disponibilidad de tratamientos y las posibilidades de recuperación.
DATOS NUMÉRICOS
En cuanto al consumo de alcohol, opioides y estimulantes como la cocaína y la metanfetamina, las tendencias se mantuvieron casi sin cambios con respecto a años anteriores. Casi la mitad de los encuestados de 12 años o más admitió haber consumido alcohol en los últimos 30 días, y un 5,7% reportó haber incurrido en consumo excesivo de alcohol. Estas cifras son consistentes con las observadas en 2022 y 2021.
El consumo de marihuana y otras drogas ilícitas, incluidos los opioides y los estimulantes, tampoco mostró variaciones significativas. El uso indebido de fentanilo, una droga extremadamente potente, disminuyó ligeramente, afectando a un 0,3% de la población, lo que representa aproximadamente 160.000 personas menos en comparación con el año anterior.
En total, el 17,1% de la población estadounidense, es decir, unas 48,5 millones de personas, cumplió con los criterios para un trastorno por consumo de sustancias en 2023. Sin embargo, solo una cuarta parte de estos individuos accedió a algún tipo de tratamiento médico para su adicción, lo que resalta la brecha significativa entre la necesidad y la disponibilidad de atención.
Para concluir, mientras que algunas tendencias muestran ligeros cambios, los problemas subyacentes de salud mental y abuso de sustancias en Estados Unidos persisten, lo que subraya la necesidad urgente de intervenciones más efectivas y accesibles.
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