Las autoridades sanitarias y de control en distintos países europeos han detectado un aumento sostenido de vapeadores ilegales que contienen sustancias no declaradas, entre ellas cannabis, cannabinoides sintéticos y opioides. Casos recientes registrados en el Reino Unido y Bélgica muestran patrones similares: productos fuera del marco regulatorio que circulan en el mercado informal y llegan, en algunos casos, a menores de edad.
En la ciudad de Bradford, en el norte de Inglaterra, la policía y los servicios de Normas Comerciales informaron sobre la incautación de vapeadores con contenido de THC durante inspecciones a comercios. Según lo expuesto en una audiencia administrativa, los dispositivos estaban vinculados a la venta de tabaco ilegal y a otras actividades no autorizadas. Como resultado de estas actuaciones, un establecimiento perdió su licencia para vender alcohol.
El uso recreativo del cannabis es ilegal en el Reino Unido. No obstante, los dispositivos de vapeo con derivados de esta sustancia continúan apareciendo en el mercado. Las autoridades señalaron que la demanda persiste, aunque la oferta legal no exista, lo que ha favorecido la intervención de redes no reguladas.
ACCESO DE MENORES Y EFECTOS SANITARIOS
Los organismos de salud expresaron preocupación por el acceso de estudiantes a este tipo de productos. Los vapeadores con THC en formato líquido son de fáciles de ocultar y no siempre generan olor detectable. En Bradford, se reportaron intervenciones de servicios de emergencia en centros educativos tras episodios de consumo durante los recreos. Algunos casos requirieron atención hospitalaria.
Durante las incautaciones, ciertos dispositivos presentaron indicios de contener cannabinoides sintéticos, como los comercializados bajo el nombre de Spice. Estas sustancias están asociadas a efectos imprevisibles y elevan el riesgo para los consumidores.
Entidades de apoyo a personas con consumo problemático señalaron que el vapeo de cannabis puede dificultar el control de la dosis, especialmente entre usuarios jóvenes. A diferencia del consumo por combustión, el uso de dispositivos electrónicos permite inhalaciones repetidas en periodos breves, lo que incrementa la probabilidad de reacciones adversas.
DATOS DE BÉLGICA Y PRESENCIA DE OPIOIDES
En Bélgica, las autoridades reportaron una situación adicional. La comisionada nacional de drogas, Ine Van Wymersch, indicó que más del 80% de las cápsulas de vapeo recargables incautadas contenían opioides sintéticos. Estas sustancias no pueden identificarse mediante el olor ni la apariencia del producto, lo que aumenta el riesgo de exposición involuntaria.
Los dispositivos incautados no procedían de comercios autorizados ni cumplían con estándares de fabricación. Según las autoridades, su presencia está relacionada con circuitos de distribución ilegales que operan fuera de cualquier sistema de control sanitario.
ANTECEDENTES DOCUMENTADOS
Investigaciones publicadas en la última década han señalado que los episodios más graves asociados al vapeo se concentran en productos ilícitos o adulterados. En Estados Unidos, el brote de lesiones pulmonares conocido como EVALI en 2019 fue vinculado posteriormente al acetato de vitamina E presente en cartuchos ilegales de THC. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron más tarde que los líquidos de nicotina regulados no estaban implicados.
Estudios difundidos en revistas científicas como Addiction y Drug and Alcohol Dependence también han identificado una mayor probabilidad de contaminación, variaciones de potencia y etiquetado incorrecto en contextos donde el mercado opera sin supervisión.
IMPACTO DE LAS PROHIBICIONES AMPLIAS
En respuesta a estos episodios, algunos gobiernos han planteado restricciones adicionales, incluidas prohibiciones generales sobre los vapeadores con sabor. En Bélgica, el Ministerio de Salud impulsa una de las regulaciones más restrictivas de Europa en este ámbito, con el objetivo declarado de reducir el acceso juvenil.
Sin embargo, datos de organismos como Public Health England y revisiones de la Colaboración Cochrane muestran que los dispositivos saborizados están asociados a mayores tasas de abandono del tabaco entre adultos. La eliminación de estos productos del mercado regulado no reduce necesariamente la demanda, que puede desplazarse hacia canales no autorizados.
Expertos en políticas de drogas identifican varios elementos recurrentes en la aparición de vapeadores adulterados: la ausencia de vías legales para productos alternativos, estándares de fabricación poco claros, falta de controles de laboratorio y escasa información para el consumidor. A ello se suma la actividad de productores ilegales, que operan sin mecanismos de responsabilidad ni verificación de edad.
OPCIONES REGULATORIAS
Diversos enfoques regulatorios proponen medidas como estándares de calidad obligatorios, análisis independientes, etiquetado detallado de ingredientes y sistemas de licencias con controles estrictos de edad. Estas estrategias se complementan con acciones específicas contra productos que contienen sustancias prohibidas, diferenciándolos de los dispositivos de nicotina regulados.
Las campañas informativas también cumplen un papel clave al distinguir entre productos destinados a la reducción del consumo de tabaco y aquellos que incorporan drogas ilegales bajo formatos similares.
Los episodios detectados en el Reino Unido y Bélgica muestran el impacto de los mercados no regulados en la circulación de vapeadores adulterados. La evidencia disponible indica que los mayores riesgos se concentran en productos fuera del control sanitario. Las políticas basadas en regulación, fiscalización y acceso a información continúan siendo los principales instrumentos para reducir estos riesgos y limitar la expansión del mercado ilícito.
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