Las afirmaciones del Comisionado Europeo de Salud, Olivér Varhelyi, han generado un fuerte rechazo en la comunidad científica y entre organizaciones de consumidores, ya que comparaba los riesgos del vapeo con los del tabaquismo convencional. Las críticas apuntan a una preocupante desconexión entre el discurso institucional y la evidencia científica actual.
Durante una sesión del Comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, el pasado 13 de mayo, Varhelyi declaró que el vapeo implica “nuevos riesgos para la salud comparables o incluso superiores a los del tabaco tradicional”. Una afirmación que, para expertos en salud pública y defensores de la reducción de daños, no solo es errónea, sino peligrosa.
Diversos estudios, incluyendo estimaciones de organismos independientes, han concluido que vapear es al menos un 95% menos dañino que fumar cigarrillos. La comunidad científica internacional respalda el uso de productos de nicotina alternativos como estrategia para reducir las muertes por enfermedades relacionadas con el tabaco.
Entre los argumentos más polémicos del comisionado se encuentra la alusión al llamado “pulmón de palomitas de maíz”, una condición respiratoria grave asociada originalmente a la exposición laboral al diacetilo, un químico usado en la industria alimentaria. Este mito ha sido desacreditado hace años en el contexto del vapeo, donde la presencia de dicho compuesto es mínima o inexistente, especialmente bajo las regulaciones de la UE.
COMBATIR LA DESINFORMACIÓN
La Red Europea de Reducción de Daños del Tabaco (ETHRA), que representa a millones de consumidores, no tardó en reaccionar. El 23 de mayo, envió una carta al comisionado exigiendo una rectificación, calificando sus declaraciones de “objetivamente incorrectas” y basadas en información desactualizada o falsa.
“El problema es que estas afirmaciones infundadas pueden influir en las decisiones legislativas y terminar restringiendo el acceso a productos de nicotina más seguros”, advirtió Damian Sweeney, miembro de ETHRA. Para la organización, este tipo de mensajes no solo estigmatiza a los usuarios, sino que allana el camino hacia regulaciones que podrían empujar a muchos de vuelta al tabaco.
La ironía no pasó desapercibida. Cuando Varhelyi postuló para su cargo actual, prometió combatir la desinformación, especialmente en temas de salud. Sin embargo, ahora enfrenta acusaciones precisamente por difundirla.
EL RESPALDO CIENTÍFICO CREÍBLE ES NECESARIO
La controversia ocurre mientras la UE se prepara para revisar la Directiva de Productos del Tabaco, lo que podría definir el futuro del vapeo y otros productos alternativos en la región. ETHRA ha solicitado una reunión formal con el comisionado para presentarle datos científicos actuales y el testimonio directo de los consumidores.
“Si la Comisión realmente se preocupa por el impacto de sus decisiones en la vida de los ciudadanos, debería sentarse con quienes están en el centro del debate: los usuarios y los expertos”, insistió Sweeney.
La tensión crece dentro de las instituciones europeas, donde incluso otros comisionados, como Wopke Hoekstra, responsable de clima, han hecho declaraciones alarmistas, como que “vapear mata”, sin ofrecer respaldo científico creíble.
Mientras tanto, la lucha contra el cáncer sigue siendo una prioridad para Bruselas, con un plan ambicioso que busca reducir el tabaquismo a menos del 5% para 2040. Pero los defensores de la reducción de daños advierten: criminalizar o restringir los métodos alternativos sin base científica podría terminar saboteando ese mismo objetivo.
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