Desde este domingo, los vapes de un solo uso han sido vetados en todo el Reino Unido. La medida, impulsada por el gobierno británico, busca frenar el aumento del vapeo entre menores y reducir la contaminación generada por millones de dispositivos plásticos que terminan tirados en calles y parques.
Durante años, los vapes desechables fueron presentados como una alternativa «más saludable» al tabaco. Pero el auge entre adolescentes, muchos enganchados por sabores dulces y diseños llamativos, encendió las alarmas. Profesionales de la salud aseguran que el vapeo se ha convertido en una “epidemia” en las escuelas, con casos de niños de apenas 10 años inhalando nicotina a niveles peligrosos.
Pese a que algunos usuarios aseguran que seguirán vapeando igual, y que la nueva ley “no cambiará nada”, la prohibición ya es oficial. Eso sí: no todos los cigarrillos electrónicos han sido eliminados del mercado.
QUÉ VAPES SIGUEN SIENDO LEGALES
La nueva regulación prohíbe específicamente los dispositivos desechables, tanto los no recargables como aquellos con baterías recargables pero cartuchos de un solo uso. Los únicos modelos permitidos son los reutilizables, que deben cumplir una serie de requisitos técnicos:
- Batería recargable
- Depósito rellenable de e-líquido (puede ser un tanque, cápsula o cartucho)
- Bobina reemplazable, en caso de que el modelo la incluya
Este tipo de vape está pensado como herramienta de apoyo para dejar de fumar, no como un producto recreativo dirigido a nuevos usuarios.
Por otro lado, las zonas donde está permitido fumar o vapear siguen igual. Lo que ha cambiado es qué tipo de dispositivos puedes usar legalmente. Además, una de las preguntas más recurrentes es si el vapeo engorda y la respuesta es que no, al menos no en términos calóricos. Según datos de la marca Edge, el aporte energético de una sesión de vapeo es prácticamente nulo. La verdadera preocupación sigue siendo la nicotina y su alto potencial adictivo. y por último las gomitas con cannabis, al igual que otros comestibles con THC, son ilegales en el Reino Unido. La policía recuerda que se consideran una droga de Clase B, y su consumo puede tener efectos psicológicos graves, desde paranoia hasta ataques de pánico.
y luego