La Comisión Europea ha publicado los resultados de 41.693 aportaciones sobre la revisión de las directivas del tabaco y su publicidad. El 95,4% de los participantes eran ciudadanos, cuyas respuestas mostraron una oposición mayoritaria a las medidas regulatorias planteadas. Sin embargo, el cuestionario recibió críticas por parte de organizaciones favorables a la reducción de daños y entidades antitabaco.
La Comisión Europea publicó el 12 de octubre de 2026 un informe con los resultados de la consulta pública sobre la revisión de las directivas comunitarias relativas a los productos del tabaco y su publicidad. El documento recoge el análisis de 41.693 aportaciones, de las cuales 35.677 procedían de ciudadanos de la Unión Europea.
El organismo comunitario precisa que el informe constituye un resumen de las respuestas recibidas y no representa una posición oficial de la Comisión. Asimismo, advierte de que las contribuciones no pueden considerarse una muestra representativa de la opinión pública europea.
Las respuestas coordinadas representaron un tercio de las aportaciones
El análisis identificó 32 campañas de respuesta coordinada que reunieron 14.418 aportaciones, equivalentes al 34,6% del total. Para agruparlas, la Comisión aplicó un criterio basado en la similitud de las respuestas a las preguntas cerradas del cuestionario.
La campaña con mayor participación registró 6.048 respuestas, procedentes casi en su totalidad de Polonia. La segunda reunió 4.877 aportaciones, principalmente de España, mientras que la tercera contabilizó 1.036, en su mayoría de Macedonia del Norte.
De las 32 campañas identificadas, 27 se posicionaron en contra de un endurecimiento de la regulación, cuatro mostraron una tendencia contraria a nuevas restricciones y una no expresó una postura claramente definida.
Por otra parte, entre los 787 participantes pertenecientes a asociaciones empresariales, organizaciones de la sociedad civil y la categoría de otros perfiles, 169 declararon haber recibido financiación de la industria tabacalera durante los cinco años anteriores.
El cuestionario recibió críticas de organizaciones de distintos ámbitos
El diseño de la consulta generó objeciones tanto entre los defensores de la reducción de daños asociados al consumo de nicotina como entre las organizaciones contrarias al tabaco.
La asociación de consumidores European Tobacco Harm Reduction Advocates (ETHRA) cuestionó que las preguntas no permitieran diferenciar adecuadamente entre productos con distintos perfiles de riesgo. Entre sus críticas figuraban la limitación de las opciones de respuesta, la agrupación de productos diferentes y la falta de preguntas sobre posibles consecuencias de las medidas regulatorias, como el regreso al consumo de cigarrillos o el crecimiento del mercado ilícito.
La organización también señaló que el cuestionario no contemplaba alternativas de desregulación para determinados productos. A su juicio, la formulación de las preguntas dificultaba que los participantes expresaran posiciones diferenciadas sobre las distintas categorías.
La Comisión defendió el planteamiento de la consulta en una respuesta firmada el 15 de julio por la directora general de Salud y Seguridad Alimentaria, Sandra Gallina. Según explicó, el objetivo no era distinguir en esa fase entre los niveles de riesgo de cada producto, aunque reconoció que estos presentan diferentes grados de riesgo para la salud.
Un tratamiento más limitado
Como alternativa para recoger opiniones más detalladas, la institución permitió adjuntar documentos adicionales. Sin embargo, únicamente 954 de las 41.693 aportaciones incluyeron anexos, lo que representa el 2,3% del total. Además, trece archivos ZIP no pudieron procesarse.
El informe basa su análisis cuantitativo principalmente en las respuestas a las preguntas cerradas, mientras que los documentos adjuntos reciben un tratamiento más limitado.
Las organizaciones antitabaco también cuestionaron el contenido de la consulta. El Comité Nacional contra el Tabaquismo (CNCT) de Francia señaló que el cuestionario no abordaba suficientemente cuestiones como la independencia de los sistemas de trazabilidad respecto de los fabricantes, el impacto ambiental de los filtros de cigarrillos y los residuos electrónicos, o la protección de las políticas públicas frente a la influencia de la industria.
Asimismo, criticó que las preguntas sobre las bolsas de nicotina y los cigarrillos electrónicos desechables contemplaran distintas opciones regulatorias, pero no incluyeran la prohibición directa de estos productos.
Los ciudadanos y las organizaciones sanitarias muestran posiciones diferentes
Las respuestas a las preguntas cerradas reflejan diferencias entre los participantes según su perfil. Los ciudadanos manifestaron mayoritariamente su rechazo a las medidas planteadas para endurecer el control del tabaco, mientras que las ONG, las autoridades públicas y las instituciones de investigación se mostraron, en general, más favorables a una regulación más estricta. Las empresas y las asociaciones empresariales presentaron posiciones diversas.
Una de las preguntas iniciales consultaba si las medidas europeas destinadas a proteger a la población frente al tabaco y la nicotina resultaban beneficiosas para la sociedad. El 55,1% de las respuestas expresó desacuerdo, el 13,2% mostró acuerdo y el 29,2% se situó en una posición neutral.
La formulación de esta pregunta constituye uno de los elementos cuestionados por los defensores de la reducción de daños, que consideran que la falta de diferenciación entre productos dificulta evaluar por separado las medidas aplicables a cada categoría.
Los documentos adjuntos también reflejan esta división. Según el informe, las aportaciones de ciudadanos defendían con frecuencia una regulación proporcional al riesgo que mantuviera el acceso de los adultos a determinados productos, junto con controles de edad y medidas contra las ventas ilícitas.
Medidas europeas de control de tabaco
Las contribuciones académicas y de investigación hicieron referencia a estudios que identifican la combustión como una fuente principal de daño y plantearon enfoques regulatorios diferenciados según el riesgo, combinados con medidas de protección de los menores. Algunas instituciones también solicitaron más investigaciones sobre los aromas y sus posibles efectos a largo plazo.
En las respuestas cerradas, el 78% de estas instituciones manifestó su acuerdo total o parcial con que las medidas europeas de control del tabaco eran beneficiosas para la sociedad.
Por su parte, las ONG y las autoridades públicas respaldaron una revisión amplia de las normas, en línea con el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco. Entre sus propuestas figuraban ampliar el alcance de la regulación a los productos con nicotina sintética y a los dispositivos desechables, además de establecer restricciones sobre los aromas, los envases y la publicidad, y reforzar las garantías frente a la interferencia de la industria.
La propuesta legislativa se espera para finales de 2026
La Comisión Europea prevé presentar a finales de 2026 su propuesta de revisión de ambas directivas. El proceso irá acompañado de una evaluación de impacto, que habitualmente incluye un resumen de las consultas realizadas y una explicación sobre cómo se han considerado las aportaciones recibidas.
El debate también ha llegado al Parlamento Europeo. El 16 de septiembre, la institución aprobó una resolución que reclamaba medidas para combatir el tabaquismo y el vapeo.
Los resultados de la consulta aportan información sobre las posiciones expresadas por los participantes, aunque la propia Comisión advierte de que no constituyen una muestra representativa de la población europea. Las críticas al cuestionario, por su parte, mantienen abierto el debate sobre cómo recoger las opiniones de los ciudadanos y valorar las diferencias entre los productos incluidos en la futura revisión normativa.
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