El consumo de cigarrillos en Estados Unidos registró en 2024 su nivel más bajo desde que existen registros, según datos publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Ese año, el 9,8% de los adultos declaró fumar, frente al 10,8% de 2023, lo que sitúa por primera vez la cifra por debajo del 10%.
La evolución responde a una tendencia sostenida durante décadas. Desde los años sesenta, cuando más del 40% de la población adulta fumaba, los porcentajes han descendido de forma continuada en paralelo a campañas sanitarias y a la difusión de información sobre los efectos del tabaco.
En paralelo, el uso de cigarrillos electrónicos continúa en aumento. En 2024, cerca del 7% de los adultos afirmó utilizarlos, frente al 6,5% del año anterior y al 3,7% registrado en 2020. Este crecimiento refleja un cambio en las formas de consumo de nicotina, con una parte de los usuarios trasladándose a otros dispositivos.
Según datos recogidos por la Asociación Americana del Pulmón, la expansión de estos productos coincide con la reducción del tabaquismo tradicional. En conjunto, el 18,8% de la población adulta utilizó al menos un producto relacionado con el tabaco en 2024.
El descenso del consumo de cigarrillos se remonta a más de medio siglo. Un informe publicado en 1964 por el Cirujano General de Estados Unidos estableció la relación entre el tabaco y enfermedades graves, lo que impulsó políticas de prevención y control.
PERFIL DE LA POBLACIÓN
A pesar de la reducción, el tabaquismo sigue siendo una causa relevante de mortalidad evitable. La Sociedad Americana del Cáncer estima que más de 480.000 personas fallecen cada año en el país por causas asociadas al consumo de tabaco, que está vinculado a una parte significativa de los casos de cáncer.
Los datos también muestran diferencias según el perfil de la población. El consumo de cigarrillos es más frecuente en áreas rurales que en entornos urbanos. En cambio, el uso de vapeadores es mayor entre los adultos jóvenes, especialmente en el grupo de 18 a 24 años, seguido por quienes tienen entre 25 y 44 años.
Entre los mayores de 65 años, el uso de estos dispositivos se sitúa en niveles más bajos. Informes recientes indican que el 13% de los jóvenes declara utilizarlos de forma habitual, frente al 1,1% en ese grupo de mayor edad.
En población adolescente, los cigarrillos electrónicos son el producto más utilizado. En 2024, alrededor de 1,63 millones de estudiantes de secundaria y bachillerato indicaron haberlos usado, según los datos oficiales.
Las autoridades sanitarias señalan que algunos adultos recurren al vapeo con el objetivo de dejar de fumar, aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos no ha autorizado estos dispositivos como tratamiento para el abandono del tabaco.
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