Por primera vez desde el inicio de los registros oficiales, el consumo de cigarrillos electrónicos entre adultos ha superado al uso de tabaco fumado en Gran Bretaña. Datos difundidos por la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido indican que en 2024 el 10,0% de las personas mayores de 16 años utilizaba cigarrillos electrónicos, frente al 9,1% que fumaba tabaco.
Este cambio coincide con una reducción sostenida del tabaquismo en la última década, que ha pasado del 20,2% en 2011 al 10,6% en 2024. Aunque los datos disponibles no permiten establecer relaciones de causa directa, ambas tendencias se desarrollan de forma paralela en el tiempo.
El análisis del perfil de los usuarios muestra que una parte relevante combina ambos hábitos. Según los datos oficiales, el 32,8% de quienes fuman también utilizan cigarrillos electrónicos, lo que representa cerca del 3% del total de adultos. Este uso combinado se interpreta en algunos casos como una fase intermedia hacia el abandono del tabaco.
DESCENSOS SIGNIFICATIVOS
Otras estimaciones señalan que más de la mitad de quienes utilizan cigarrillos electrónicos son exfumadores, mientras que una proporción menor mantiene el consumo dual y un porcentaje reducido corresponde a personas que no habían fumado previamente. En línea con ello, solo el 2,7% de quienes nunca han fumado declara usar estos dispositivos.
Asimismo, en términos de exposición a sustancias nocivas, diversos estudios indican que quienes sustituyen completamente el tabaco por sistemas electrónicos presentan descensos significativos en marcadores asociados a compuestos cancerígenos. En los casos de uso combinado, también se observan reducciones en el número de cigarrillos consumidos, aunque sin eliminar completamente los riesgos.
Investigaciones epidemiológicas apuntan a que el impacto del tabaquismo sobre la salud está relacionado con la cantidad consumida, lo que implica que disminuir el número de cigarrillos puede reducir ciertos indicadores de daño, especialmente en el ámbito cardiovascular, aunque persisten riesgos incluso a niveles bajos.
DIFERENCIAS SEGÚN EL NIVEL SOCIOECONÓMICO
A escala poblacional, el aumento del uso de cigarrillos electrónicos coincide con el descenso continuado del tabaquismo. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la proporción de fumadores ha disminuido de forma notable desde 2011, mientras que el uso de dispositivos electrónicos en edades similares ha mostrado una tendencia reciente a la estabilización o descenso.
Los datos también reflejan diferencias según nivel socioeconómico. El tabaquismo sigue siendo más frecuente en ocupaciones manuales que en perfiles profesionales, lo que plantea interrogantes sobre la distribución de las alternativas disponibles y su impacto en distintos grupos sociales.
En el ámbito regulatorio, la prohibición de los dispositivos desechables aplicada en junio de 2025 introduce nuevas variables. Estos productos habían facilitado el acceso inicial a los cigarrillos electrónicos por su bajo coste y facilidad de uso. La medida busca limitar el acceso de menores, aunque plantea retos sobre su efecto en adultos que buscan alternativas al tabaco.
MERCADOS NO REGULADOS
Las autoridades afrontan el equilibrio entre restringir el consumo en población joven y mantener opciones accesibles para quienes intentan dejar de fumar. Experiencias en otros países sugieren que regulaciones más estrictas pueden influir tanto en el abandono del tabaco como en la aparición de mercados no regulados.
El debate sobre las estrategias de control del tabaquismo incluye distintos enfoques. Mientras algunas políticas priorizan la eliminación total del consumo de nicotina, otras consideran la reducción del daño como una vía intermedia. En el caso del Reino Unido, el crecimiento del uso de cigarrillos electrónicos ha coincidido con medidas como el aumento de impuestos al tabaco, la regulación del empaquetado y las restricciones en espacios públicos.
Las líneas de actuación futuras incluyen el seguimiento de los patrones de consumo, el análisis de los efectos a largo plazo y la evaluación del acceso a alternativas en distintos grupos sociales. También se plantea la necesidad de integrar estas estrategias en los servicios de cesación y ajustar las políticas para evitar efectos no deseados en la reducción del tabaquismo.
y luego