El consumo de cigarrillos y cigarrillos electrónicos entre los estudiantes de secundaria y preparatoria de Estados Unidos volvió a descender en 2025, según los resultados de la Encuesta Nacional de Tabaco Juvenil, elaborada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y publicada en julio de 2026. El estudio recoge anualmente información sobre el uso de productos de tabaco y nicotina entre jóvenes de entre 11 y 18 años.
La encuesta sitúa el consumo de cigarrillos en el 1,4% de los estudiantes, la cifra más baja registrada hasta ahora. La evolución contrasta con los datos de finales de los años noventa, cuando el tabaquismo alcanzaba niveles muy superiores entre los alumnos estadounidenses. En 1997, el 36% de los estudiantes de secundaria declaraba fumar en la actualidad y el 70% aseguraba haber probado los cigarrillos al menos una vez.
El descenso también se refleja en los cigarrillos electrónicos. En 2025, el 5,2% de los jóvenes encuestados declaró utilizar vapeadores de nicotina, el porcentaje más bajo desde que este producto alcanzó su máximo en 2019.
Las bolsas de nicotina presentan una evolución diferente. Su consumo ha aumentado durante los últimos cinco años, aunque la encuesta de 2025 no detecta un incremento respecto al ejercicio anterior. El uso entre los jóvenes se situó en el 1,7%, por debajo de los niveles registrados para los cigarrillos electrónicos.
El mercado de nicotina incorpora nuevos productos
La evolución del consumo juvenil se produce en un mercado que ha cambiado desde la aparición de los cigarrillos electrónicos a comienzos de la década de 2010 y la posterior expansión de las bolsas de nicotina. Estos productos han introducido nuevas formas de administración de nicotina distintas del cigarrillo convencional.
A diferencia del tabaco tradicional, los cigarrillos electrónicos y las bolsas de nicotina no implican la combustión de hojas de tabaco. La ausencia de combustión reduce la exposición a determinadas sustancias generadas durante el proceso de fumar. Sin embargo, estos productos continúan presentando riesgos y su impacto depende, entre otros factores, de su composición y de la forma de consumo.
En el caso de los cigarrillos electrónicos, la FDA mantiene una lista de productos autorizados para su comercialización en Estados Unidos. La agencia señala que estos productos han sido evaluados bajo el criterio de que su autorización puede ser adecuada para la protección de la salud pública. Al mismo tiempo, una parte importante del mercado estadounidense corresponde a productos que no cuentan con autorización.
Los efectos asociados al vapeo pueden variar según los componentes de los líquidos utilizados. Entre los posibles riesgos estudiados se encuentran los relacionados con los sistemas cardiovascular, respiratorio y bucal. La FDA ha continuado evaluando y autorizando nuevos productos, incluidos algunos dispositivos con sabores.
La presencia de nicotina entre los menores continúa siendo uno de los principales aspectos analizados por las autoridades sanitarias. La exposición a esta sustancia durante las primeras etapas de la vida puede favorecer el desarrollo de dependencia y mantener el consumo posteriormente.
Estados Unidos registra un descenso más marcado en adultos
La reducción del tabaquismo entre los jóvenes estadounidenses se enmarca en una tendencia más amplia, aunque la evolución no es igual en todos los grupos de edad. El consumo de cigarrillos entre los adultos se ha reducido durante las últimas décadas, pero las tasas continúan siendo superiores a las registradas entre los menores.
Los datos analizados por la Organización Mundial de la Salud muestran que alrededor del año 2000 casi la mitad de los adultos estadounidenses declaraba fumar. Desde entonces, la proporción ha disminuido de forma sostenida y en 2024 se situó por debajo del 10%.
La evolución estadounidense coincide con un descenso del tabaquismo adulto en otros países, aunque con diferentes ritmos. Canadá, Alemania, Países Bajos y Reino Unido también han registrado reducciones durante las últimas décadas.
Las políticas de control del tabaco y las campañas de información sobre los efectos del consumo se encuentran entre los factores relacionados con esta evolución. En Estados Unidos y Reino Unido, además, el uso de cigarrillos electrónicos entre adultos ha adquirido una presencia mayor que en algunos de los países europeos comparados.
El vapeo juvenil presenta diferencias entre países
La comparación internacional resulta más compleja cuando se analiza el consumo de cigarrillos electrónicos entre los menores. Las encuestas no siempre se realizan en los mismos años ni utilizan las mismas preguntas o definiciones para medir el consumo, lo que dificulta establecer comparaciones directas.
Los datos recopilados por la OMS apuntan, no obstante, a una menor prevalencia del vapeo entre los jóvenes estadounidenses respecto a otros países con sistemas de datos y características similares. Canadá, Alemania, Reino Unido y Países Bajos registraron porcentajes superiores en los últimos datos disponibles analizados por la organización.
Las diferencias pueden estar relacionadas con distintos factores, entre ellos la regulación de los productos, los patrones de consumo y la evolución del mercado de nicotina. La información disponible no permite atribuir estas variaciones a una única causa.
La evolución del consumo juvenil seguirá bajo seguimiento
Los resultados de 2025 muestran una reducción continuada del consumo de cigarrillos y cigarrillos electrónicos entre los estudiantes estadounidenses. También reflejan que las bolsas de nicotina mantienen una presencia limitada entre los menores pese al crecimiento registrado durante los últimos años.
La evolución del mercado, sin embargo, continúa planteando nuevos retos para las autoridades sanitarias. La aparición de nuevos productos, los cambios en las estrategias de comercialización y la exposición de los jóvenes a contenidos relacionados con el consumo de nicotina pueden influir en los hábitos de las próximas generaciones.
Por este motivo, la Encuesta Nacional de Tabaco Juvenil continuará siendo una de las principales fuentes para seguir la evolución del consumo entre los estudiantes estadounidenses y determinar si la tendencia descendente registrada en los últimos años se mantiene.
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