Dereck Yack, quien lideró la Fundación para un Mundo Libre de Humo hasta octubre de 2021 ha respondido recientemente a las críticas publicadas en The Lancet por Tess Legg y Anna B. Gilmore. Estas críticas se centraron en la transparencia de una declaración de intereses en su artículo “La OMS debería adoptar la reducción del daño del tabaco para salvar vidas”, publicado en la sección de Correspondencia.
Legg y Gilmore argumentaron que la Fundación promovía los intereses de la industria tabacalera y tergiversaba la ciencia. Yach refutó estas afirmaciones, señalando que la relación de financiación entre la Fundación y la empresa tabacalera que la respaldaba ha sido malinterpretada. Según Yach, se han implementado medidas claras para asegurar la independencia de la Fundación respecto a la industria del tabaco. Además, mencionó que en 2023 la Fundación se transformó en Acción Global para Dejar de Fumar, desligándose completamente de la financiación tabacalera y actualmente dirigida por Clifford Douglas, un reconocido defensor contra el tabaquismo.
Legg y Gilmore también cuestionaron la afirmación de que las compañías tabacaleras están dejando de producir cigarrillos combustibles, citando críticas al Índice de Transformación del Tabaco 2020. Yach respondió que el Índice de Transformación del Tabaco de 2022 muestra que aunque hay progresos, estos son lentos e inconsistentes, apoyando la idea de que la transición está en marcha pero no ha concluido. Informes de principios de 2024, como los de Altria, reflejan una disminución en las ventas de cigarrillos tradicionales y un aumento en las de cigarrillos electrónicos.
UN SESGO PELIGROSO
Yach también señaló que la Universidad de Bath, donde trabajan Legg y Gilmore, recibe financiamiento significativo de Bloomberg Philanthropies, conocida por su estricta oposición al vapeo. Este contexto, argumentó Yach, podría haber influido en la interpretación de su artículo, que defendía que las políticas actuales de control del tabaco no están apoyando adecuadamente a los fumadores adultos que no pueden dejar de fumar. Para Yach, una regulación adecuada de la reducción de daños es la manera más efectiva de ayudar a estos fumadores a mejorar su calidad de vida.
Este debate recuerda un artículo reciente de Clive Bates, experto en salud pública, quien distinguió entre realistas e idealistas. Bates criticó a los idealistas por obstaculizar el progreso con objetivos inalcanzables, mientras que los realistas buscan soluciones prácticas. Citó el caso de un programa de educación médica sobre tabaco y nicotina financiado por Phillip Morris International, que fue cancelado por su origen de financiamiento a pesar de su potencial beneficio para la salud pública.
VENTAJAS DE UN ENFOQUE INCLUSIVO
Expertos en cesación tabáquica sostienen que excluir a la industria del tabaco de los esfuerzos de reducción de daños es contraproducente. La industria del tabaco posee conocimientos y recursos valiosos que pueden contribuir al desarrollo de productos menos dañinos como los dispositivos de vapeo. La colaboración transparente y regulada con la industria puede asegurar responsabilidad y priorización de la salud pública.
Modelos exitosos de colaboración en salud pública, como los observados en la industria farmacéutica, demuestran que tales alianzas pueden conducir al desarrollo de alternativas más seguras. Aplicar un enfoque similar en la reducción de daños por tabaco podría acelerar el progreso y ofrecer a los fumadores alternativas viables a los cigarrillos combustibles tradicionales.
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