Según informa Daily Mail, en medio de crecientes demandas de destacados miembros del Partido Demócrata, el presidente Biden se enfrenta a una presión constante para imponer la prohibición del tabaco aromatizado. La propuesta actual se encuentra en una situación delicada, ya que existe el temor de alienar a los votantes afroamericanos antes de las elecciones de 2024.
La administración Biden dio marcha atrás en diciembre respecto a la prohibición nacional de los cigarrillos mentolados, argumentando presiones políticas y advertencias sobre posibles consecuencias negativas entre los votantes afroamericanos, un grupo demográfico crucial para el presidente según las encuestas.
La implementación de la regulación, que originalmente estaba programada para enero, ahora se espera para marzo. A pesar de las preocupaciones políticas, más de 20 estados demócratas, liderados por California, están instando a la Casa Blanca a seguir adelante con la medida, considerando que los beneficios para la salud superan los riesgos políticos.
CONSECUENCIAS EN LAS URNAS EN 2024
El Fiscal General de California, Rob Bonta, lideró una carta enviada a la Casa Blanca, firmada por 21 estados, argumentando que es el momento de «detener la venta de estos productos de tabaco aromatizados» para revertir disparidades en el consumo de tabaco y salvar vidas.
A pesar de este respaldo, informes recientes indican que la prohibición propuesta por Biden de los cigarrillos mentolados podría tener «consecuencias no deseadas» en las urnas en 2024, según varias encuestas. En enero, la Corte Suprema rechazó una impugnación de la prohibición de los cigarrillos mentolados en California, ya que se consideró similar a la propuesta de Biden sobre el tabaco aromatizado, que actualmente está en una situación incierta.
La decisión de la Corte Suprema se basó en la negativa a escuchar un caso presentado por RJ Reynolds impugnando la prohibición de los cigarrillos aromatizados en California, implementada por el gobernador demócrata Gavin Newsom en 2020. La medida tenía como objetivo frenar el uso de cigarrillos electrónicos y tabaco aromatizado entre adolescentes y jóvenes estadounidenses, convirtiendo a California en el segundo estado después de Massachusetts en implementar tal prohibición.
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