Dos estudios recientes que planteaban una posible relación entre el uso de cigarrillos electrónicos y el cáncer han sido cuestionados por especialistas debido a problemas en su metodología. Uno de ellos ya ha sido retirado, mientras que otros trabajos similares continúan generando debate en la comunidad científica.
El artículo retirado fue publicado en 2025 en la revista Journal of Cancer Policy bajo el título “Evidencia sobre el vapeo de cigarrillos electrónicos como factor de riesgo para el cáncer: una revisión sistemática”. El trabajo señalaba una posible asociación entre el uso de estos dispositivos y determinados tipos de cáncer, aunque reconocía que los datos disponibles no eran concluyentes.
Tras su publicación, la revista emitió un aviso de retractación el 19 de marzo en el que indicó la existencia de problemas relacionados con la metodología, la precisión de los datos y la validez científica. La revisión identificó fallos como desviaciones no declaradas respecto al protocolo inicial, inconsistencias en la clasificación de estudios, inclusión de investigaciones previamente retiradas y discrepancias en los datos numéricos. También se señaló que las conclusiones no estaban respaldadas por la evidencia analizada.
LA NECESIDAD DE UN PROTOCOLO
La investigadora Arielle Selya explicó que una revisión sistemática debe basarse en un protocolo previamente registrado que defina los criterios de búsqueda y selección de estudios. Según indicó, el trabajo amplió esos criterios iniciales sin justificación, incorporando estudios con distinta naturaleza, incluidos ensayos con animales, biomarcadores y datos de personas fumadoras, lo que dificulta la interpretación de los resultados en humanos.
Además, apuntó a inconsistencias en los datos reportados y a la inclusión de estudios ya cuestionados, lo que afecta a la fiabilidad del conjunto del análisis. También señaló que este tipo de correcciones siguen siendo poco frecuentes en la literatura científica, pese a la existencia de errores similares en otros trabajos.
Otro estudio publicado en enero en Frontiers in Oncology analizó casos de cáncer de pulmón en adultos menores de 50 años. El trabajo comparó a personas diagnosticadas con un grupo de control y concluyó que quienes fumaban y vapeaban presentaban una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad en comparación con quienes solo fumaban.
CASUALIDAD INVERSA
El profesor Michael Siegel cuestionó estas conclusiones al señalar que el diseño del estudio no permite establecer relaciones causales. Indicó que no se evaluó el historial previo de consumo, lo que impide determinar si el uso de cigarrillos electrónicos precedió al desarrollo del cáncer. Según explicó, los síntomas de la enfermedad podrían haber motivado a algunas personas a iniciar el uso de estos dispositivos, lo que se conoce como causalidad inversa.
En la misma línea, Selya consideró que la asociación observada podría explicarse en parte por casos en los que el diagnóstico ocurrió antes del inicio del vapeo, sin que el estudio diferenciara estas situaciones.
A finales de marzo, una revisión publicada en Carcinogenesis afirmó que los cigarrillos electrónicos con nicotina podrían tener efectos cancerígenos en humanos. El trabajo se basó en el análisis de biomarcadores relacionados con la exposición a sustancias y posibles daños celulares.
DIFICULTAD EN LA EVALUACIÓN
El autor principal, Bernard Stewart, defendió que los resultados aportan evidencia para considerar riesgos asociados al uso de estos dispositivos. Sin embargo, otros investigadores señalaron limitaciones en el enfoque, al no incluir comparaciones directas con personas fumadoras ni datos epidemiológicos a largo plazo.
El profesor Peter Hajek indicó que la detección de trazas de sustancias no implica necesariamente un efecto relevante para la salud, mientras que Lion Shahab cuestionó la solidez de las conclusiones y la interpretación de los datos disponibles.
Especialistas consultados coinciden en que la proliferación de estudios con limitaciones metodológicas dificulta la evaluación precisa de los riesgos asociados al vapeo. También advierten que las conclusiones preliminares pueden difundirse ampliamente antes de que se produzcan revisiones o correcciones dentro del ámbito científico.
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