El futuro de las bolsas de nicotina se encuentra en el centro de un debate global, con regulaciones que avanzan en direcciones opuestas a ambos lados del Atlántico. Mientras Estados Unidos comienza a reconocer su potencial en la reducción de riesgos frente al tabaco, Europa se inclina hacia medidas más restrictivas.
En Baltimore, la administración municipal presentó una demanda contra Philip Morris International (PMI) y Swedish Match, fabricantes de Zyn, la marca líder de bolsas de nicotina. La acusación sostiene que la estrategia de marketing de la compañía promueve el consumo entre menores, aludiendo a sabores como menta, cítricos y wintergreen, así como a la presencia de la marca en redes sociales y programas de fidelización. La demanda solicita sanciones económicas y medidas cautelares en el marco de la ley de protección al consumidor.
Los críticos de la acción legal señalan que no existen pruebas sólidas de que los productos estén dirigidos a jóvenes. Argumentan que los sabores señalados son habituales en otros artículos destinados a adultos y que las prácticas de marketing son comparables a las de industrias reguladas como la automotriz o la de bebidas alcohólicas.
En paralelo, Francia ha decidido prohibir la venta de todas las bolsas de nicotina a partir de marzo de 2026. La medida incluye también otros productos orales no médicos con nicotina, como pastillas y tiras, pero excluye al tabaco para masticar. Las autoridades justifican la prohibición con el aumento de llamadas a centros de intoxicaciones, que pasaron de tres en 2020 a 86 en 2022, en su mayoría vinculadas a adolescentes.
POLÍTICAS MÁS RESTRICTIVAS
Algunas organizaciones antitabaco han respaldado la decisión francesa al considerarla una forma de frenar la dependencia a la nicotina. Sin embargo, fabricantes y asociaciones del sector advierten que la prohibición puede impulsar el mercado ilegal y dejar a los fumadores sin alternativas menos dañinas que el tabaco tradicional.
En contraste, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó en enero de 2025 la comercialización de Zyn, concluyendo que las bolsas son “apropiadas para la protección de la salud pública”. Los análisis de la agencia indican que estos productos contienen niveles significativamente más bajos de compuestos nocivos en comparación con cigarrillos y tabaco sin combustión, y que representan riesgos menores de enfermedades graves.
La FDA estudia ahora agilizar la evaluación de otras marcas, una decisión apoyada por expertos en salud pública que defienden la reducción de daños, aunque rechazada por organizaciones que presionan por políticas más restrictivas.
Un estudio reciente de Rutgers Health, publicado en JAMA Network Open, respalda la idea de que las bolsas de nicotina se utilizan principalmente entre adultos con historial de consumo de tabaco, especialmente exfumadores. El uso entre personas sin antecedentes es prácticamente nulo. Además, el consumo juvenil se mantiene bajo: 1,8% de estudiantes de secundaria y preparatoria en 2024, frente al 1,1% en 2022, cifras muy inferiores a las del vapeo.
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