Una revisión sistemática y un metaanálisis publicados en 2026 han encontrado niveles inferiores de varios biomarcadores de exposición a sustancias tóxicas entre las personas que dejaron por completo los cigarrillos convencionales y pasaron a utilizar cigarrillos electrónicos. Los resultados del estudio también muestran que las reducciones tienden a ser menores entre quienes combinan ambos productos.
El trabajo analizó estudios de biomonitorización en humanos para evaluar cómo cambia la exposición a distintos compuestos tras abandonar el tabaco combustible y utilizar exclusivamente cigarrillos electrónicos. Los autores subrayan que estos resultados reflejan cambios en los marcadores medidos, pero no demuestran por sí solos una reducción del riesgo de enfermedad ni permiten establecer la seguridad del vapeo a largo plazo.
Una revisión de 60 estudios
Para realizar el análisis, los investigadores consultaron las bases de datos PubMed, Scopus y Web of Science Core Collection, con búsquedas desde su inicio hasta el 28 de mayo de 2026. La revisión incluyó 60 estudios sobre biomarcadores de exposición o posibles efectos perjudiciales relacionados con el uso de cigarrillos electrónicos, el consumo combinado de cigarrillos y vapeadores, y el cambio de un producto a otro.
De ese conjunto, seis publicaciones, correspondientes a siete fuentes de estudio, aportaron 47 estimaciones relacionadas con diez biomarcadores que cumplían los requisitos para el metaanálisis. Los investigadores compararon los niveles registrados después del cambio completo o del uso exclusivo de cigarrillos electrónicos con los valores asociados al consumo de cigarrillos convencionales.
Los resultados agrupados mostraron descensos en todos los biomarcadores de exposición analizados. Entre ellos figuran sustancias relacionadas con la exposición a compuestos presentes en el tabaco y con la combustión.
Descensos en los marcadores de exposición
Las reducciones estimadas variaron según el biomarcador. El NNAL, relacionado con la exposición a las nitrosaminas específicas del tabaco, disminuyó aproximadamente un 61%, mientras que el NNN registró una reducción del 92%.
También se observaron descensos en marcadores asociados a otros compuestos químicos. El 3-HPMA, relacionado con la exposición a la acroleína, se redujo cerca de un 72%, y el CEMA, vinculado al acrilonitrilo, un 84%. Las estimaciones para el HMPMA y el MHBMA fueron del 77% y el 82%, respectivamente. En el caso del S-PMA, relacionado con la exposición al benceno, la disminución se situó en torno al 90%.
Los indicadores vinculados a la exposición a productos de combustión también descendieron. El monóxido de carbono exhalado registró una reducción aproximada del 79%, mientras que la carboxihemoglobina —que refleja la presencia de monóxido de carbono en la sangre— disminuyó un 77%. Por su parte, el 1-OHP, utilizado como marcador de exposición a determinados hidrocarburos aromáticos policíclicos, se redujo alrededor de un 76%.
Estas cifras representan estimaciones agrupadas de los estudios incluidos, no resultados que necesariamente vayan a reproducirse en todas las personas que cambien de producto.
El consumo combinado reduce menos la exposición
La revisión también examinó estudios sobre personas que siguen fumando cigarrillos convencionales mientras utilizan cigarrillos electrónicos. En este grupo, la evidencia recopilada indica que las reducciones de exposición suelen ser menores y dependen de cuánto disminuya el consumo de cigarrillos.
Por tanto, los resultados apuntan a una diferencia entre sustituir por completo el tabaco combustible y mantener el consumo de ambos productos. No obstante, la revisión sintetizó los datos sobre uso dual de forma narrativa, sin agruparlos en el mismo metaanálisis cuantitativo.
Limitaciones de los resultados
Los autores advierten de que los estudios presentan una heterogeneidad considerable. Para la mayoría de los biomarcadores, las diferencias entre investigaciones fueron elevadas, con valores de I² de entre el 57% y el 99%. Además, los intervalos de predicción del 95% quedaron completamente por debajo del valor de referencia en solo tres marcadores: NNN, CEMA y carboxihemoglobina.
Esto significa que, aunque las estimaciones centrales muestran una reducción de la exposición, la magnitud del cambio puede variar entre estudios y no debe interpretarse como una previsión exacta para cualquier situación futura.
El trabajo también señala otras limitaciones: muchos de los estudios sobre el cambio de producto tuvieron una duración corta, se centraron en dispositivos concretos o contaron con financiación de la industria. Los biomarcadores relacionados con posibles daños para la salud presentaron resultados más variables y no pudieron agruparse mediante el mismo análisis estadístico.
En sus conclusiones, los investigadores indican que sustituir completamente los cigarrillos convencionales por cigarrillos electrónicos se asocia con niveles inferiores de los biomarcadores de exposición analizados. Sin embargo, recalcan que medir una menor presencia de determinadas sustancias tóxicas no equivale a demostrar que disminuya en la misma proporción la probabilidad de desarrollar enfermedades. Para establecer los efectos sobre la salud a largo plazo se necesita evidencia adicional.
y luego