Mientras el tabaco sigue siendo responsable de más de 700.000 muertes anuales en la Unión Europea, según Vaping Post, la Comisión Europea avanza en una medida que podría frenar una de las estrategias más efectivas para combatir el tabaquismo: la reducción de daños. A pesar de la evidencia a favor de productos como los cigarrillos electrónicos y las bolsas de nicotina, Bruselas prepara un aumento significativo de impuestos sobre estas alternativas, lo que ha desatado críticas desde distintos sectores.
La propuesta fiscal, que podría aplicarse este mismo verano, contempla un aumento del precio de los productos de nicotina de bajo riesgo. Según fuentes cercanas al proceso legislativo, el coste de los e-líquidos para vapear podría incrementarse hasta 3 euros por cada 10 ml, mientras que las bolsas de nicotina verían un aumento superior al 50% en su precio.
La comisaria europea de Fiscalidad, Wopke Hoekstra, ha defendido esta medida ante el Comité Tributario del Parlamento Europeo, aunque la filtración del plan ha levantado alarmas entre los defensores de la reducción de daños. Ellos consideran que esta estrategia podría desincentivar a los fumadores que buscan dejar el tabaco mediante opciones menos nocivas.
EL EJEMPLO DE SUECIA
Mientras tanto, Suecia se consolida como un caso atípico pero exitoso. Con una tasa de tabaquismo diario cercana al 5%, muy por debajo de la media europea, el país escandinavo ha logrado este hito gracias al acceso amplio a productos como el snus y las bolsas de nicotina.
La eurodiputada sueca Jessica Polfjärd ha alzado la voz contra la postura de la Comisión, advirtiendo que imponer cargas fiscales a estas alternativas es contraproducente. En un artículo reciente, argumentó que regular desde el miedo, sin atender a la evidencia científica, representa una amenaza directa para la salud pública. Según Polfjärd, el caso sueco no es una excepción, sino una hoja de ruta replicable.
ESPAÑA, EN LA DIRECCIÓN CONTRARIA
El Ministerio de Salud español ha impulsado un decreto que propone restricciones severas a los productos de nicotina alternativos. Entre otras cosas, plantea reducir el nivel permitido de nicotina en las bolsas a menos de 1 mg y limitar los sabores en cigarrillos electrónicos. Esta propuesta ha generado rechazo dentro y fuera de España.
Seis países, incluidos Italia, Grecia y Hungría, han emitido objeciones formales al plan español, alegando que no se ha justificado su necesidad ni se han explorado medidas menos restrictivas. Incluso la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha pedido una revisión científica más rigurosa.
CHOQUE DENTRO DE LA UE
No solo hay divisiones entre países. También dentro de las instituciones europeas se perciben tensiones. Algunos estados miembros, como Italia y Rumanía, respaldan la línea dura de Bruselas, mientras que otros, como Croacia, Bulgaria y ChiprE, mantienen reservas.
La figura de Hoekstra ha quedado especialmente en entredicho. Sus declaraciones en las que equipara el vapeo con el tabaquismo han sido criticadas incluso por organizaciones antitabaco, que insisten en que esta comparación carece de fundamento científico. Su doble rol como comisario de Fiscalidad y de Acción Climática también ha generado desconcierto entre activistas, que lo acusan de desviar la atención de temas ambientales urgentes.
La decisión de castigar fiscalmente las alternativas al cigarrillo tradicional plantea una disyuntiva para la UE: ¿apoyar enfoques innovadores como el de Suecia o seguir estrategias restrictivas que podrían frenar avances en salud pública?
Algunos expertos en reducción de daños coinciden en que lo esencial es garantizar el acceso a opciones más seguras, sin dejar de proteger a los menores ni relajar los controles de calidad. Penalizar a quienes buscan dejar de fumar con impuestos elevados podría ser un paso atrás. La evidencia está sobre la mesa.
y luego