Más de 1.200 profesionales de la salud pública del Reino Unido solicitaron al Parlamento que acelere la aprobación del proyecto de ley sobre tabaco y vapes, con el objetivo de reducir el consumo entre las próximas generaciones.
En una carta firmada por médicos, enfermeras y responsables de salud pública, los firmantes subrayaron que las medidas incluidas en la iniciativa no deberían quedar fuera de la agenda legislativa. El documento se publica cuando la Cámara de los Lores inicia el examen del proyecto en su etapa de comité, tras un periodo de seis meses desde su segunda lectura.
La propuesta legislativa establece que las personas nacidas a partir del 1 de enero de 2009 no podrán comprar productos de tabaco en ningún momento de su vida. También contempla la posibilidad de imponer restricciones al empaquetado, la publicidad y los sabores de los cigarrillos electrónicos.
La directora ejecutiva de Action on Smoking and Health (ASH), Hazel Cheeseman, declaró que cada semana miles de jóvenes comienzan a consumir tabaco y quedan expuestos a sus efectos adictivos. Sostuvo que la aprobación de esta ley permitiría prevenir el inicio del consumo entre nuevos grupos de población.
BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS
De acuerdo con las últimas estadísticas oficiales, el 11,9% de la población adulta del Reino Unido fuma, lo que equivale a cerca de seis millones de personas.
Peter Roderick, portavoz de adicciones de la Asociación de Directores de Salud Pública, señaló que la iniciativa legislativa representa una oportunidad para reducir las muertes vinculadas al tabaquismo y evitar que más generaciones desarrollen dependencia a la nicotina.
Mientras tanto, empresas del sector tabacalero han advertido al Gobierno sobre posibles acciones legales contra la propuesta de prohibición generacional. Algunas firmas también han buscado apoyo político para modificar o retrasar ciertos apartados del texto. Según una investigación de The Guardian y The Examination, el parlamentario conservador Ed Vaizey promovió aplazar la prohibición de los productos de tabaco calentado poco después de recibir financiación de una empresa tabacalera para visitar sus instalaciones en Suiza.
Por otro lado, una encuesta del grupo de derechos de los fumadores Forest, que consultó a más de 2.000 adultos, reveló que el 58% prefiere alternativas a la prohibición generacional. El 25% se mostró a favor de mantener la edad mínima de compra en 18 años, mientras que un 33% apoyó elevarla a 21.
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