La ministra asociada de Salud de Nueva Zelanda, Casey Costello, aseguró recientemente que las políticas antitabaco del Gobierno no necesariamente se oponen al uso de la nicotina. Durante su intervención en un foro organizado por la Coalición de Salud Aotearoa, Costello destacó la importancia del vapeo en la reducción de las tasas de tabaquismo, señalando que entre 2018 y 2023 estas cifras disminuyeron casi a la mitad, pasando del 13,3% al 6,8%.
Según la ministra, el vapeo ha jugado un papel clave en el avance hacia una Nueva Zelanda libre de humo, contribuyendo a que sectores de la población, como las mujeres maoríes, dejen de fumar. A pesar de estos avances, reconoció que en el pasado no se había implementado un plan de regulación adecuado para el vapeo, y que se necesitaban medidas más estrictas para proteger a los jóvenes. En este sentido, Costello enfatizó que el número de jóvenes fumadores se ha reducido de 119.000 a 19.000 en los últimos años, con un 88% de los menores de 17 años sin haber probado un cigarrillo.
La ministra señaló que, aunque se han logrado avances significativos, el principal reto ahora es llegar a los «fumadores empedernidos», personas de entre 45 y 64 años que han fumado durante largos periodos. Su objetivo es que las estrategias de marketing, los servicios de apoyo y las herramientas de cesación se enfoquen en este grupo demográfico.
NUEVA ZELANDA LIBRE DE HUMO PARA 2025
Costello también defendió el uso de herramientas como los parches de nicotina y el vapeo, que considera eficaces para ayudar a las personas a dejar de fumar. Subrayó que el objetivo del Gobierno es acabar con el daño que provoca el tabaquismo y alcanzar la meta de una Nueva Zelanda libre de humo para 2025, lo que, en su opinión, requiere ser antitabaco, pero no necesariamente anti-nicotina.
No obstante, la ministra ha enfrentado críticas por algunas de sus decisiones, como detener la legislación antitabaco que los laboristas habían promovido o reducir el impuesto sobre los productos de tabaco calentados. En respuesta a estas críticas, negó cualquier relación con la industria tabacalera, a pesar de las acusaciones de que el Gobierno había consultado con representantes de dicha industria. Costello afirmó que su equipo no ha buscado asesoramiento en el sector del tabaco y desestimó las afirmaciones del profesor de salud pública Chris Bullen, quien sugirió lo contrario.
La ministra también hizo referencia al creciente mercado negro del tabaco, afirmando tener conocimiento directo sobre su funcionamiento, especialmente en el sur de Auckland, aunque admitió no haber reportado estos casos a la policía. A pesar de ello, aseguró haber informado a los funcionarios sobre estas actividades, con la esperanza de que su enfoque ayude a disuadir este comercio ilícito.
y luego