La Unión Europea ha dado el visto bueno a Francia para avanzar en la prohibición de los cigarrillos electrónicos desechables, comúnmente conocidos como «puffs» entre los jóvenes, debido a preocupaciones por sus efectos en la salud y el medio ambiente. La Comisión Europea anunció su respaldo el 25 de septiembre, tras un periodo de seis meses de deliberaciones.
Francia inició este proceso en diciembre de 2023, cuando la Asamblea Nacional aprobó la propuesta. En febrero de 2024, el Senado francés también apoyó la medida, seguida por la aprobación de un comité conjunto en marzo. El aval de la Comisión Europea representa el último paso necesario para que la prohibición pueda hacerse efectiva.
Francesca Pasquini, una de las autoras del proyecto de ley, destacó la importancia de esta medida, calificándola como «una gran victoria para el medio ambiente y la salud de los niños», quienes son el principal grupo objetivo de las campañas publicitarias de estos productos.
Aunque aún no se ha fijado una fecha exacta para la entrada en vigor de la prohibición, el próximo paso es que el Parlamento y el Senado de Francia voten de forma definitiva antes de que la medida sea implementada oficialmente.
Los vapes desechables han ganado popularidad entre la juventud, pero muchos piensan que suponen riesgos tanto para la salud como para el entorno. A pesar de esto, la Comisión Europea ha rechazado la prohibición de los cigarrillos electrónicos recargables con líquido de nicotina y con baterías no reutilizables.
Catherine Vautrin, ministra de Salud en el momento de la propuesta, instó a la Comisión Europea a respaldar la decisión de Francia, subrayando que «la lucha contra el tabaquismo debe continuar».
LA POPULARIZACIÓN DE LOS VAPES DESECHABLES
Francia se prepara para unirse a Bélgica en la prohibición de los vapes desechables, cuyo veto entrará en vigor en Bélgica el 1 de enero de 2025. Bélgica, que ya prohíbe la venta de estos dispositivos a menores de edad, aunque con una aplicación irregular según algunos medios locales, se convirtió en el primer país de Europa en recibir el respaldo de la Comisión Europea para una prohibición total de los cigarrillos electrónicos de un solo uso.
En Francia, estos dispositivos aparecieron en el mercado en 2021 y rápidamente se popularizaron entre los jóvenes, en gran parte debido a su bajo costo, facilidad de uso, diseños coloridos y sabores frutales. Sin embargo, estos productos están hechos de microplásticos y sustancias químicas, y funcionan con baterías de litio no recargables ni reciclables, lo que ha generado fuertes críticas por parte de organizaciones de salud y medio ambiente.
La Academia Nacional de Medicina de Francia ha señalado que estos dispositivos representan una «trampa especialmente peligrosa para niños y adolescentes», ya que algunos contienen nicotina, lo que facilita la adicción y podría incentivar el consumo de tabaco en el futuro.
El aumento del uso de estos vapes ha alarmado a asociaciones antitabaco y grupos ecologistas, que, al igual que los legisladores franceses, abogan por su prohibición. Un estudio de la federación francesa antitabaco ACT reveló que el 15% de los adolescentes de entre 13 y 16 años ya han probado estos vapes, y casi la mitad de ellos tuvo su primer contacto con la nicotina a través de estos dispositivos.
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