La introducción de una nueva legislación en el Reino Unido tiene como objetivo transformar la salud pública a través de una política que limite el consumo de tabaco y el vapeo, con la aspiración de formar una «generación libre de humo». Presentado en Westminster, el proyecto de ley establece una prohibición progresiva en la venta de productos de tabaco, asegurando que cualquier persona nacida después del 1 de enero de 2009 no pueda comprar cigarrillos de forma legal en el futuro.
Además de la restricción en la venta de tabaco, esta legislación apunta a reducir la atracción de los cigarrillos electrónicos entre niños y adolescentes mediante medidas que limitan la publicidad y el patrocinio de los vapes, y regulan los sabores, exhibición y empaque de estos dispositivos. También se contempla la posibilidad de extender las áreas libres de humo en lugares públicos al aire libre, incluyendo la prohibición de vapeo en estos espacios.
El ministro de Salud, Mike Nesbitt, respaldó la medida, considerando el alto índice de muertes relacionadas con el tabaco en Irlanda del Norte, que superan las 2.000 al año. Según Nesbitt, esta legislación es una herramienta crucial para disminuir las muertes y enfermedades evitables, especialmente en comunidades con altos niveles de consumo de tabaco, donde este hábito es un factor significativo en las desigualdades de salud. «Reducir estas desigualdades es una prioridad clave, y confío en que esta legislación hará una diferencia real a largo plazo», subrayó.
PREVENIR A LAS NUEVAS GENERACIONES
El proyecto de ley también incluye restricciones para evitar que los vapes y otros productos de nicotina sean comercializados de forma atractiva para los menores. La intención es prevenir que las nuevas generaciones desarrollen adicción a la nicotina desde temprana edad. La Dra. Joanne McClean, representante de la Agencia de Salud Pública (PHA), expresó que el proyecto tiene el potencial de provocar un “cambio radical” en la salud colectiva al disminuir los daños del tabaco.
McClean enfatizó que, aunque el vapeo es una herramienta que ayuda a algunos fumadores a dejar el tabaco, la falta de certeza sobre sus efectos a largo plazo y el hecho de que muchos jóvenes nunca fumadores se inician en la nicotina a través de los vapes son aspectos preocupantes. «Nuestro compromiso es reducir tanto el impacto del consumo de tabaco como del vapeo. La clave es prevenir que los jóvenes desarrollen adicciones y facilitar que los actuales fumadores dejen el hábito, creando una Irlanda del Norte más saludable para las futuras generaciones», concluyó.
La inclusión de Irlanda del Norte en esta legislación dependerá de la aprobación de la Asamblea de Stormont y del acuerdo del Ejecutivo local, marcando un hito importante en la estrategia nacional para erradicar la adicción a la nicotina en las generaciones venideras.
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