A comienzos de este año, el gobierno del Reino Unido anunció su intención de revivir una ley de regulación del tabaco y los vapes, previamente archivada. Esta propuesta incluye una prohibición generacional al consumo de tabaco y la prohibición de los vapes desechables. Frente a esta decisión, expertos en salud y reducción de daños advirtieron que restringir el acceso al vapeo podría socavar los logros alcanzados en la reducción de las tasas de tabaquismo, dificultando que los fumadores adultos migren hacia el vapeo como alternativa.
El 24 de octubre, sin embargo, se oficializó la prohibición de los vapes desechables, una medida que entrará en vigor en junio de 2025 en Inglaterra, Escocia y Gales. Esta decisión busca reducir el consumo de vapeadores entre los jóvenes, un grupo en el que se estima que una cuarta parte de los adolescentes de entre 11 y 15 años utiliza estos dispositivos. Al limitar el acceso, el gobierno pretende proteger a los jóvenes del riesgo de adicción a la nicotina.
Además de los motivos de salud, la prohibición también pretende mitigar el impacto ambiental de estos dispositivos desechables, los cuales contienen materiales contaminantes como el plástico, litio y sustancias tóxicas que afectan negativamente los ecosistemas. La ministra de Economía Circular, Mary Creagh, subrayó la urgencia de reducir residuos y adoptar medidas sostenibles, refiriéndose a los vapes de un solo uso como «altamente derrochadores».
IMPACTO AMBIENTAL
Si bien la mayoría de los actores del sector apoyan la necesidad de abordar el impacto ambiental, existen dudas sobre la efectividad de una prohibición total. Clive Bates, especialista en reducción de daños, argumentó que la clave está en promover dispositivos reutilizables en lugar de desechables, aunque enfatizó que una prohibición podría aumentar el comercio ilegal y dificultar el acceso a productos controlados.
Bates sugirió una alternativa: modificar el límite de 2 ml en los tanques de vapeo, una norma que viene de la Unión Europea. Señaló que, fuera del Reino Unido y la UE, los tanques de mayor capacidad permiten que los usuarios generen menos residuos, mientras que las restricciones actuales contribuyen al aumento del desecho y al mercado negro. «Eliminar este límite reduciría el desperdicio y desincentivaría el comercio ilícito,» aseguró Bates, añadiendo que la industria probablemente podría responder con diseños reutilizables atractivos.
Por su parte, la Alianza Mundial de Vapeadores (WVA) expresó su rechazo, señalando que la prohibición podría ser perjudicial para la salud pública, especialmente para aquellos que usan el vapeo para dejar de fumar. El director de la WVA, Michael Landl, comentó que el Partido Laborista, impulsor de la medida, estaría afectando de forma desproporcionada a las personas de bajos ingresos, dificultando su transición hacia alternativas al cigarrillo.
CONSECUENCIAS POTENCIALES DE LA PROHIBICIÓN
Estudios de instituciones como el University College London y King’s College London sugieren que la prohibición de los vapes desechables podría ralentizar los avances en la reducción del tabaquismo en el Reino Unido, afectando a 2,6 millones de personas que actualmente dependen del vapeo como sustituto del cigarrillo.
En general, la medida parece ser arriesgada y podría revertir los esfuerzos de reducción de daños alcanzados hasta ahora, potenciando el riesgo de que los vapeadores actuales recurran al mercado ilegal o regresen al tabaco tradicional. A falta de un enfoque adaptado a las problemáticas del vapeo desechable, esta prohibición corre el riesgo de hacer más daño que bien, según advierten diversos especialistas y organizaciones.
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