Nuevas investigaciones sugieren que sustituir el tabaco por cigarrillos electrónicos puede tener efectos positivos en la fertilidad masculina y los resultados de los tratamientos de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV). Los hallazgos refuerzan la idea de que el vapeo, aunque no exento de riesgos, puede funcionar como una estrategia de reducción de daños para quienes no consiguen dejar la nicotina por completo.
Un estudio publicado en Scientific Reports analizó a 296 parejas que se sometieron a FIV entre mayo de 2022 y enero de 2024. En todos los casos, las mujeres no eran fumadoras. En los hombres que habían utilizado exclusivamente vapeadores durante al menos seis meses, los espermatozoides mostraron una motilidad ligeramente superior frente a los que seguían fumando. Además, presentaron menores niveles de prolactina, una hormona vinculada en algunos casos con problemas de fertilidad.
Aunque las diferencias en los indicadores clínicos fueron moderadas, los resultados prácticos fueron más relevantes: la tasa de aborto espontáneo tras confirmación por ecografía fue del 12 % en el grupo de vapeadores, frente al 36 % entre los fumadores. También se observó un aumento en la tasa de nacidos vivos, que pasó del 41 % al 56 %. Al incorporar variables hormonales y de calidad embrionaria en el análisis estadístico, el tipo de consumo de nicotina perdió peso independiente, pero el patrón general siguió favoreciendo el uso de vapeadores sobre el tabaquismo.
INVESTIGACIONES
Otro estudio, realizado por el University College de Londres con más de 8.000 mujeres, detectó que las consumidoras habituales de cigarrillos electrónicos presentaban niveles más bajos de hormona antimulleriana (AMH), un marcador indirecto de la reserva ovárica. Sin embargo, los expertos advierten que este indicador no permite predecir la calidad de los óvulos ni el ritmo de disminución de la fertilidad. A pesar de las advertencias mediáticas, el Servicio Nacional de Salud británico sigue recomendando el cambio al vapeo en embarazadas fumadoras que no logren dejar la nicotina completamente, dado que el aerosol contiene menos tóxicos que el humo del tabaco.
En paralelo, una encuesta de la Organización Mundial de la Salud (HBSC 2024) con 280.000 estudiantes en 44 países reveló que las adolescentes de 15 años en el Reino Unido tienen más probabilidades que los varones de haber probado el vapeo o el tabaco. Aunque el patrón genera preocupación, los datos apuntan a un reemplazo progresivo del cigarro por el vapeador, lo que algunos expertos en salud pública consideran un cambio positivo desde la perspectiva de reducción de riesgos.
La comunidad científica advierte sobre la interpretación de estudios en animales y en laboratorio. Por ejemplo, un experimento con ratas expuestas al humo y al vapor mostró estrés oxidativo y leves descensos en el recuento espermático. Sin embargo, los investigadores subrayan que estos modelos no reproducen fielmente las condiciones reales de consumo humano.
REDUCIR RIESGOS
También existen estudios con conclusiones contradictorias. Una encuesta transversal en Estados Unidos vinculó el uso diario de cigarrillos electrónicos con mayor probabilidad de disfunción eréctil. No obstante, los fumadores no mostraron un aumento similar del riesgo, lo que pone en duda la solidez del vínculo observado. En cuanto a la salud vascular, se han documentado alteraciones en la función endotelial en vapeadores, aunque en niveles similares o levemente inferiores a los fumadores, y considerablemente más altos en quienes usan ambos productos.
En conclusión, aunque abandonar por completo la nicotina sigue siendo la opción más segura, cambiar el cigarro por el vapeo puede reducir ciertos riesgos reproductivos. Para hombres que se someten a tratamientos de fertilidad, vapear parece mejorar la calidad del esperma y disminuir la probabilidad de aborto espontáneo en comparación con fumar. En mujeres, aunque los datos son más limitados, las autoridades sanitarias aún lo consideran una alternativa preferible al tabaco durante el embarazo.
La evidencia disponible sugiere que la jerarquía de riesgos sigue siendo clara: evitar la nicotina es lo ideal, vapear es menos perjudicial que fumar, y seguir fumando conlleva el mayor riesgo. Esta información puede ser útil para quienes enfrentan decisiones relacionadas con la fertilidad y el uso de nicotina.
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