La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un documento resumido sobre control del tabaco y reducción de daños antes de la apertura de la Conferencia de las Partes del Convenio Marco para el Control del Tabaco, prevista para la próxima semana en Ginebra. El texto expone la posición del organismo frente al aumento de productos de nicotina y dispositivos alternativos promovidos por distintas empresas del sector.
El documento indica que empresas vinculadas al tabaco y la nicotina, junto con grupos asociados, impulsan nuevos productos y sostienen que representan riesgos menores que los cigarrillos tradicionales. Según la OMS, esta narrativa se usa para plantear estos dispositivos como parte de un enfoque de reducción de daños.
Diversos científicos y defensores de políticas de reducción de daños responden que sus evaluaciones no están vinculadas a la industria. Afirman que sus conclusiones se basan en estudios que identifican diferencias entre productos combustibles y no combustibles y sostienen que estos últimos presentan riesgos distintos. También consideran incorrecto que se los asocie con grupos que actúan en nombre de empresas del sector.
INTERPRETACIONES IMPRECISAS
Otro punto de fricción surge en torno a la comparación de riesgos. Los defensores de la reducción de daños indican que la evidencia científica atribuye la mayor parte del daño al consumo de tabaco a la combustión y a la inhalación de humo. Plantean que ubicar todos los productos de nicotina en un mismo nivel de riesgo puede generar interpretaciones imprecisas.
El debate también incluye el uso de comillas en el término reducción de daños dentro de los comunicados oficiales. Los críticos interpretan esta práctica como una señal de desconfianza hacia el concepto, pese a que la reducción de daños figura en el propio Convenio Marco. El artículo 1 del tratado describe el control del tabaco como un conjunto de estrategias que incluyen la reducción de la oferta, la demanda y el daño.
La OMS señala en su documento que la variación entre productos y la posibilidad de que los usuarios los modifiquen dificulta generalizar sobre los riesgos. Sectores académicos replican que ya existe información suficiente para distinguir niveles de adicción y de toxicidad entre distintas categorías, como parches de nicotina o dispositivos no combustibles.
LIMITAR EL ACCESO
El documento de la OMS también recomienda que los países que establezcan prohibiciones sobre ciertos productos apliquen estas medidas de forma estricta. Esta postura ha generado críticas entre quienes sostienen que las prohibiciones pueden fortalecer mercados ilegales y desplazar el uso hacia canales no regulados, como ocurre en países donde la venta de cigarrillos electrónicos está prohibida.
El organismo incluye además sugerencias para limitar el acceso a productos no combustibles. Sus detractores afirman que estas restricciones pueden favorecer la permanencia de los cigarrillos tradicionales en el mercado, lo que, según su posición, va en contra de los objetivos del Convenio Marco.
El debate queda abierto en vísperas de la conferencia, donde los estados miembros evaluarán las posiciones más recientes del organismo y las distintas respuestas que han generado.
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