El Tribunal Europeo de Derechos Humanos determina que la prohibición absoluta de fumar en las cárceles de Estonia incumple la Convención Europea de Derechos Humanos. Según la decisión, las personas privadas de libertad mantienen su derecho a la vida privada y a tomar decisiones personales durante el cumplimiento de sus condenas.
La sentencia, emitida el 4 de noviembre en Estrasburgo, respaldó la solicitud de tres reclusos que cuestionaron la medida impuesta por el Estado. Los demandantes argumentaron que la restricción eliminaba su capacidad de elección e implicaba efectos propios de la abstinencia, entre ellos aumento de peso, alteraciones del sueño, ansiedad y síntomas depresivos. El tribunal subrayó que la condición de persona condenada no elimina los derechos reconocidos por la Convención.
Estonia adoptó la prohibición total de fumar en los centros penitenciarios en 2017. Sin embargo, la corte determinó que las autoridades no evaluaron de forma suficiente su impacto en la autonomía de quienes sí consumían tabaco ni justificaron de manera adecuada el alcance de la medida. Con ello, el tribunal concluyó que el país vulneró el artículo 8 de la Convención, que garantiza el respeto a la vida privada y familiar.
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