La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos de salud global instaron a los gobiernos a incrementar los impuestos sobre el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas, argumentando que esta medida podría salvar millones de vidas y fortalecer los sistemas sanitarios.
Según la OMS, un aumento significativo de estos tributos, al menos un 50% durante la próxima década, podría prevenir alrededor de 50 millones de muertes prematuras en los próximos 50 años. Además, generaría ingresos fiscales estimados en un billón de dólares (854.000 millones de euros aproximadamente) en solo diez años, fondos que podrían destinarse a cubrir necesidades críticas del sector salud.
El consumo de tabaco, alcohol y bebidas azucaradas está directamente relacionado con enfermedades no transmisibles como afecciones cardíacas, cáncer y diabetes, responsables de unas tres cuartas partes de las muertes a nivel mundial. En particular, el tabaco es responsable por sí solo de más de siete millones de fallecimientos cada año.
La OMS lleva años promoviendo el uso de políticas fiscales como herramienta de salud pública. En el caso del tabaco, recomienda que al menos el 75% del precio final del producto provenga de impuestos. En los países con economías avanzadas, esta proporción se sitúa en torno al 67%, mientras que en las naciones con ingresos más bajos es del 57%.
LA EFECTIVIDAD DE LOS IMPUESTOS
“El uso de impuestos en salud es una de las estrategias más eficaces para reducir el consumo de productos dañinos”, afirmó el Dr. Jeremy Farrar, encargado de la agenda de promoción de la salud en la OMS. También destacó que estos ingresos permiten a los gobiernos reforzar áreas como educación, sanidad y protección social.
Diversos estudios respaldan que los impuestos al tabaco han contribuido a disminuir el número de fumadores, sobre todo en países con menores recursos. No obstante, la efectividad puede variar. En Países Bajos, por ejemplo, tras un reciente incremento de los impuestos, muchos fumadores optaron por adquirir cigarrillos en el extranjero a menor costo. Esta tendencia ha llevado a que la Comisión Europea considere una armonización fiscal más estricta en toda la región.
En cuanto a las bebidas azucaradas, el Reino Unido implementó un impuesto en 2016 que provocó una reformulación de productos por parte de los fabricantes. Como resultado, la cantidad de azúcar añadida en las bebidas consumidas por menores se redujo casi a la mitad.
Para la OMS, este tipo de gravámenes representa también una posible solución ante el retroceso en los flujos de ayuda internacional y el creciente endeudamiento de muchos países. “Los sistemas sanitarios están enfrentando una presión sin precedentes debido al aumento de enfermedades crónicas, la reducción de la cooperación internacional y el deterioro de las finanzas públicas”, advirtió la organización.
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