El gobierno saliente de Países Bajos planteó un aumento de las sanciones por la venta ilegal de vapes y cigarrillos a partir del 1 de julio de 2026. La propuesta, pendiente de la revisión parlamentaria, establece multas de 2.040 euros para una primera infracción y de 3.060 euros para una segunda. Las empresas con más de 50 empleados quedarían sujetas a sanciones de hasta 4.040 euros.
La ministra de Salud, Judith Tielen, indicó que la iniciativa busca marcar un límite claro frente a un mercado ilícito que continúa activo en comercios pequeños y plataformas digitales, pese a las restricciones vigentes para menores y a la prohibición de vapes con sabor.
El marco neerlandés forma parte de un contexto más amplio en la Unión Europea, donde avanza el análisis de nuevas medidas sobre el uso de aromas en cigarrillos electrónicos. La discusión se centra en si deben mantenerse los sabores más habituales o si corresponde prohibirlos, lo que deja a la industria a la espera de definiciones sobre las alternativas que podrían quedar disponibles en el futuro.
DISCUSIÓN EUROPEA SOBRE SABORES
Países Bajos aplica uno de los esquemas más estrictos del bloque. Su regulación limita la producción y venta de e-líquidos a formulaciones con sabor a tabaco, sustentadas en una lista positiva de 16 sustancias autorizadas. Según la norma, solo pueden emplearse moléculas vinculadas al olor y gusto del tabaco o detectadas en su humo. Esto excluye cualquier compuesto que no cumpla ese criterio, incluidos aromas con notas dulces o frutales, salvo casos en los que también reproduzcan el perfil del tabaco.
Un análisis técnico elaborado por el equipo de Végétol liquids, dirigido por Antoine Piccirelli, examinó la lista desde tres aspectos: pertinencia del perfil sensorial, aplicabilidad en la elaboración de e-líquidos y seguridad toxicológica. El estudio identificó ausencia de pirazinas empleadas para generar notas tostadas, dificultades para obtener líquidos con perfiles similares a los más consumidos y presencia de sustancias con riesgos sanitarios señalados, como compuestos sensibilizantes, alergénicos y clasificados como CMR.
El caso neerlandés se convirtió en un punto de referencia en la discusión europea sobre sabores. Su aplicación muestra las consecuencias de un esquema que reduce de manera amplia las opciones de formulación y que, según especialistas consultados por el sector, introduce desafíos adicionales para fabricantes y reguladores. El debate en la Unión Europea continúa abierto mientras los Estados miembro evalúan cómo ajustar sus políticas sobre vape y cigarrillos.
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