Francia mantiene un debate abierto sobre cómo regular los productos de nicotina en un contexto marcado por una elevada carga sanitaria asociada al tabaco. Cada año, el consumo de cigarrillos combustibles se relaciona con alrededor de 75.000 muertes en el país. En paralelo, se discuten nuevas limitaciones para dispositivos electrónicos que no implican combustión, como los cigarrillos electrónicos.
Una evaluación reciente de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES), basada en cerca de 3.000 estudios e informes internacionales, analizó los posibles efectos cardiovasculares, respiratorios y oncológicos vinculados al uso de cigarrillos electrónicos. El organismo señaló que la ausencia de combustión no elimina la exposición a sustancias potencialmente nocivas. Entre ellas, mencionó aldehídos y otros compuestos irritantes presentes en el aerosol inhalado. También indicó que la nicotina puede incrementar la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Al mismo tiempo, el informe subrayó que la diferencia fundamental entre el vapeo y el consumo de cigarrillos tradicionales radica en la ausencia de quema de tabaco, proceso que genera miles de subproductos tóxicos. El panel de expertos concluyó que, en términos generales, los riesgos asociados al cigarrillo electrónico son inferiores a los del tabaco combustible.
AUMENTO DEL CONSUMO DE CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS
En Francia se estima que más de tres millones de personas utilizan cigarrillos electrónicos a diario, lo que representa alrededor del seis por ciento de la población. Según los datos citados por ANSES, cerca de un tercio lleva más de cuatro años utilizando estos dispositivos. El organismo indicó además que aproximadamente el dos por ciento de los vapeadores adultos nunca había fumado previamente. La mayoría corresponde a fumadores actuales o antiguos.
Evaluaciones realizadas por organismos sanitarios del Reino Unido, como Public Health England y posteriormente la Office for Health Improvement and Disparities, han señalado que el vapeo expone a los usuarios a un número menor de sustancias tóxicas en comparación con los cigarrillos convencionales. El Royal College of Physicians también ha advertido en el pasado que restringir en exceso productos alternativos podría influir en la continuidad del tabaquismo entre adultos.
ANSES reconoció que los cigarrillos electrónicos pueden contribuir a abandonar el tabaco, en especial entre personas que no han logrado resultados con terapias tradicionales de sustitución de nicotina. Ensayos clínicos aleatorizados han mostrado tasas de abandono superiores en comparación con el uso de chicles o parches de nicotina.
SUPERVISIÓN DE LA COMERCIALIZACIÓN Y VENTA ILEGAL
El consumo entre menores continúa siendo un punto de atención. Una encuesta de 2023 citada por ANSES indicó que, entre adolescentes de 13 a 17 años que utilizan cigarrillos electrónicos, casi un tercio no había fumado previamente o solo lo había hecho en una ocasión. Las autoridades sanitarias señalan la necesidad de reforzar los controles de edad, supervisar la comercialización y actuar frente a la venta ilegal.
El mercado también ha experimentado cambios vinculados al precio y la regulación. Una encuesta nacional elaborada por Ifop a 3.000 fumadores y vapeadores adultos mostró que más de la mitad de los fumadores adquirió cigarrillos en el extranjero durante el último año, especialmente en zonas fronterizas con España y Andorra. Cerca de una cuarta parte declaró haber comprado tabaco a vendedores no autorizados dentro del país.
Aunque la venta de cigarrillos electrónicos desechables está prohibida a partir de 2025, estos productos continúan circulando a través de plataformas en línea y canales informales. Entre personas con menores ingresos y hombres jóvenes, la compra fuera de los canales oficiales es frecuente. El precio aparece como el principal factor señalado por los encuestados, incluso por encima de la conveniencia.
EVIDENCIA SOBRE DICHOS PRODUCTOS
ANSES también advirtió que una parte significativa de la población considera que el vapeo es igual o más perjudicial que el tabaquismo. El organismo indicó que esa percepción no coincide con la evidencia disponible y podría influir en la decisión de los fumadores de no cambiar a alternativas sin combustión.
En este escenario, las autoridades enfrentan el reto de reducir la incidencia de enfermedades asociadas al tabaco, que sigue siendo la principal causa de muerte prevenible en Francia. El debate gira en torno a cómo combinar la protección de menores, el control del mercado y la comunicación de riesgos con políticas que tengan en cuenta las diferencias entre productos combustibles y no combustibles.
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