La presidencia danesa del Consejo de la Unión Europea presentó una propuesta para subir de forma amplia la fiscalidad aplicada a los productos de tabaco y nicotina. El planteamiento figura en un borrador filtrado de la revisión de la Directiva sobre el Impuesto al Tabaco.
El documento fija un mínimo de 360 euros por kilo para los productos de tabaco calentado. Esta cifra supera con amplitud la recomendación inicial de la Comisión Europea, que planteaba 155 euros por kilo. Con este cambio, los productos calentados pasarían a soportar una carga tributaria cercana a la de los cigarrillos convencionales, en medio de los debates sobre el impacto sanitario relativo de las alternativas de nicotina.
La propuesta elimina el sistema de doble tributación sugerido por la Comisión y lo sustituye por un tipo único calculado por kilogramo. También redefine categorías para cerrar espacios normativos e incluye todo tabaco cosechado dentro del concepto de tabaco crudo. Sus detractores sostienen que esta modificación puede afectar a productores y aumentar las posibilidades de desvío al comercio ilegal.
POSTURAS DISTINTAS
El plan incorpora además un método específico para calcular el impuesto sobre los productos calentados. Las unidades con entre 0,45 y 0,75 gramos de tabaco se contabilizan como dos, y las que contienen entre 0,75 y 1,05 gramos se cuentan como tres. Esto puede incrementar el importe total del gravamen. Países que utilizan productos de nicotina alternativos dentro de sus políticas de reducción de daños, como Grecia y Suecia, podrían registrar subidas de precios de hasta 1,70 euros por paquete en Grecia y 2,80 euros por lata en Suecia.
Los estados miembros mantienen posiciones distintas. Algunos respaldan aumentos graduales y medidas orientadas a limitar el consumo, mientras que otros advierten que un alza rápida podría desplazar la demanda hacia canales no regulados y afectar con mayor intensidad a hogares con menos ingresos. Según estas posiciones críticas, el planteamiento danés puede intensificar las discrepancias ya existentes entre los gobiernos de la Unión.
Dinamarca asumió la presidencia del Consejo el 1 de julio de 2025 y Chipre tomará el relevo en enero de 2026.
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