El «Proyecto de Ley Libre de Humo» de Nueva Zelanda, que busca reducir el vapeo entre los jóvenes, podría estar afectando negativamente los esfuerzos para lograr un país libre de humo en 2025. Aunque recientemente se elogió la reducción de impuestos sobre productos de tabaco calentado para motivar a los fumadores a optar por alternativas más seguras, las nuevas restricciones sobre el acceso a los vapes generan preocupación.
La Coalición de Defensores de la Reducción del Daño del Tabaco de Asia Pacífico (CAPHRA) ha expresado su inquietud por la propuesta de prohibir los vapes desechables, como cápsulas precargadas, argumentando que estas medidas perjudicarían a los adultos fumadores que usan el vapeo para dejar de fumar. Según CAPHRA, muchos usuarios adultos, especialmente los mayores, dependen de dispositivos desechables debido a su simplicidad, y prohibir estos productos podría llevar a que regresen al consumo de cigarrillos tradicionales, lo que frustraría el objetivo de un país libre de humo.
Los expertos en salud también han señalado que los vapes desechables, por ser más asequibles y fáciles de usar, son la puerta de entrada para muchos fumadores que intentan dejar el tabaco. Las preocupaciones clave sobre el proyecto de ley incluyen el impacto en los adultos vapeadores, las limitaciones en la exhibición de productos y la accesibilidad para quienes buscan dejar de fumar.
CRECIMIENTO DEL MERCADO NEGRO
CAPHRA sugiere una regulación más equilibrada, como el uso de tecnologías para verificar la edad de los usuarios y evitar que los jóvenes accedan a estos productos sin restringir a los adultos. Asimismo, la organización propone extender el proceso de consulta pública y aboga por una regulación que distinga claramente entre los tipos de dispositivos y evite prohibiciones estrictas. Citan ejemplos de ciudades como San Francisco y países como Australia, donde medidas similares han llevado al crecimiento del mercado negro, al aumento del vapeo y al tabaquismo juvenil.
Como parte de su campaña para oponerse a este proyecto de ley, CAPHRA ha lanzado una serie de testimonios en vídeo de vapeadores neozelandeses que han logrado dejar de fumar gracias al uso de estos dispositivos. La coordinadora ejecutiva de CAPHRA, Nancy Louces, subrayó que los sistemas de cápsulas cerradas, reconocidos como herramientas eficaces para abandonar el tabaco, están siendo amenazados por esta legislación, contradiciendo la evidencia científica que respalda el vapeo como un método para reducir los daños del tabaquismo.
OBJETIVO: LA REDUCCIÓN DE TASAS DE TABAQUISMO
A nivel internacional, expertos en reducción de daños como Clive Bates del Reino Unido y el Dr. Colin Mendelsohn de Australia también han criticado la legislación neozelandesa. Bates advierte que la prohibición es una respuesta precipitada al vapeo juvenil y podría socavar los logros en la lucha contra el tabaco, mientras que Mendelsohn insta a que se eviten los errores cometidos en Australia, donde políticas similares no funcionaron.
En el Reino Unido, la Alianza Mundial de Vapeadores (WVA) ha criticado propuestas para prohibir los vapes desechables, advirtiendo que esto podría afectar los esfuerzos de salud pública, particularmente entre los fumadores de bajos ingresos. Michael Landl, director de la WVA, argumentó que la prohibición podría empujar a los usuarios hacia el mercado ilegal y revertir el progreso en la reducción de las tasas de tabaquismo en el país.
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