El mercado británico de los productos de vapeo afrontará nuevos cambios regulatorios durante las próximas semanas. A la entrada en vigor de un impuesto específico para los líquidos de vapeo, prevista para el 1 de octubre, se sumarán el 29 de octubre nuevas restricciones sobre la venta y promoción de cigarrillos electrónicos, bolsas de nicotina y otros productos sin combustión.
La primera de estas medidas será el nuevo impuesto sobre los productos de vapeo (VPD), que comenzará a aplicarse el 1 de octubre. La nueva carga fiscal ha suscitado preocupación por su posible impacto sobre los precios y por el riesgo de favorecer el mercado ilícito. Una encuesta encargada por Vapekit señala que aproximadamente la mitad de los consumidores que compran recargas estarían dispuestos a considerar productos más baratos procedentes del mercado negro.
El Gobierno británico ha señalado que uno de los elementos contemplados en el diseño del impuesto es mantener una diferencia de precio entre los productos de vapeo y los cigarrillos. Para ello, la introducción del gravamen sobre el vapeo se acompaña de un incremento de los impuestos sobre el tabaco, con el objetivo de conservar un incentivo económico para los fumadores que opten por alternativas sin combustión.
Efectos de la regulación
A este cambio fiscal se incorporarán nuevas disposiciones a finales de octubre. Desde el 29 de octubre de 2026, los establecimientos físicos y las tiendas online no podrán vender determinados productos de nicotina a menores de 18 años. La regulación afectará no solo a cigarrillos electrónicos y líquidos, sino también a componentes como cápsulas y resistencias.
Las restricciones también alcanzarán a productos de nicotina que no contienen tabaco, entre ellos las bolsas, las tiras y las perlas de nicotina. La normativa contempla asimismo la nicotina sintética, que quedará sometida a las mismas reglas que la obtenida del tabaco o de otras fuentes vegetales.
La legislación también actuará sobre la denominada compra por representación. Los adultos no podrán adquirir estos productos para entregárselos posteriormente a personas menores de edad. En Inglaterra, Gales y Escocia, esta conducta podrá conllevar una multa fija de 200 libras, mientras que en Irlanda del Norte la sanción podrá alcanzar las 250 libras. Los establecimientos que vendan directamente a menores podrán enfrentarse a sanciones superiores en caso de procesamiento.
Restricciones sobre las promociones
El nuevo marco también introduce cambios en las prácticas comerciales. Las empresas no podrán entregar gratuitamente productos incluidos en la regulación con fines promocionales. Asimismo, determinados descuentos y cupones estarán sujetos a restricciones.
Estas medidas se incorporan a las normas existentes sobre la comercialización de productos de nicotina y buscan limitar el acceso de los menores. Los productos regulados continuarán estando disponibles para los consumidores adultos.
Sin embargo, los cambios previstos para octubre forman parte de un proceso regulatorio más amplio. El Gobierno británico estudia también posibles restricciones relacionadas con la presentación de los dispositivos de vapeo, las pantallas, las descripciones de sabores, los envases y otros elementos relacionados con la apariencia de estos productos.
La aplicación conjunta de estas medidas podría modificar las condiciones en las que los consumidores adultos encuentran y seleccionan productos de vapeo frente a los cigarrillos convencionales, que continuarán disponibles legalmente.
El impacto de las restricciones sobre los fumadores
El posible efecto de las nuevas normas sobre los fumadores adultos ha sido objeto de diferentes estudios. Una investigación realizada por Opinium para ELFBAR a partir de una encuesta a 6.000 adultos del Reino Unido analizó, entre otras cuestiones, la posible reacción de los usuarios de vapeo ante futuras limitaciones sobre los sabores.
Según los resultados, el 10% de los vapeadores diarios encuestados afirmó que podría aumentar su consumo de cigarrillos o volver a fumar si las restricciones afectaran a los sabores de los productos que utiliza actualmente.
A partir de estos datos, ELFBAR extrapoló los resultados a la población de vapeadores de Gran Bretaña y calculó que hasta 550.000 adultos podrían incrementar su consumo de tabaco o retomarlo. La compañía estimó además un posible impacto económico de hasta 4.500 millones de libras anuales utilizando cálculos relacionados con el coste del tabaquismo.
Estas cifras corresponden a una estimación basada en las respuestas de los encuestados y no constituyen una previsión sobre el comportamiento futuro de los consumidores. El cálculo presupone que las intenciones manifestadas se traducirían en cambios efectivos de conducta y que las personas afectadas volverían posteriormente al consumo de cigarrillos.
El papel del vapeo en las políticas para dejar de fumar
Los cambios regulatorios llegan mientras diferentes investigaciones continúan analizando el papel de los cigarrillos electrónicos en la cesación tabáquica. Una revisión sistemática de Cochrane ha encontrado evidencia de alta certeza de que los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ayudar a más fumadores a dejar de fumar que la terapia convencional de reemplazo de nicotina.
Reino Unido también ha incorporado anteriormente los productos de vapeo a sus estrategias para abandonar el tabaco. Entre ellas se encuentra el programa Swap to Stop, mediante el que se ofrecieron productos de vapeo como alternativa para determinados fumadores que intentaban dejar los cigarrillos.
En este contexto, las nuevas medidas plantean una diferencia entre las restricciones destinadas directamente a impedir el acceso de los menores y aquellas que pueden modificar las condiciones de acceso, precio, variedad o visibilidad de los productos para los adultos.
El 1 de octubre entrará en vigor el nuevo impuesto sobre el vapeo y, cuatro semanas después, comenzarán a aplicarse las nuevas restricciones sobre las ventas y las promociones. Paralelamente, continúan sobre la mesa otras posibles medidas relacionadas con la presentación y comercialización de los dispositivos.
La evolución de estas políticas permitirá evaluar su impacto tanto sobre el acceso de los menores a los productos de nicotina como sobre el consumo de tabaco entre los adultos. Para el mercado regulado, el calendario supondrá la aplicación simultánea de cambios fiscales y comerciales en un periodo de pocas semanas.
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