El gobierno sueco ha manifestado su rechazo a una iniciativa de la Unión Europea que propone destinar ingresos procedentes de impuestos más altos a productos de nicotina como fuente de financiación para el próximo presupuesto comunitario de largo plazo.
La ministra de Finanzas de Suecia, Elisabeth Svantesson, calificó la propuesta como “totalmente inaceptable”. El planteamiento figura en un documento elaborado por la Oficina de Enlace de Asuntos Internacionales de Alemania en Bruselas, y fue presentado recientemente ante el parlamento alemán. La propuesta contempla gravámenes adicionales tanto sobre productos de tabaco como sobre residuos electrónicos, como posibles nuevas fuentes de ingresos para el marco financiero plurianual de la UE entre 2028 y 2034.
Aunque la Comisión Europea aún no ha confirmado formalmente la medida, ya circulan versiones sobre un posible incremento del 139% en los impuestos aplicables a los cigarrillos tradicionales, así como aumentos en productos alternativos como cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y bolsas de nicotina.
UNA POSTURA CRÍTICA
Suecia ha mostrado una postura crítica, sumándose a otros países —como Italia, Grecia, Rumania y Bulgaria— que también se oponen a la iniciativa. En el caso sueco, la defensa se centra en los llamados “snus” blancos, un tipo de bolsa de nicotina de consumo oral ampliamente popular en el país y que no está clasificada como tabaco para fumar.
A través de una publicación en la red social X, Svantesson expresó su preocupación por el impacto fiscal que tendría la propuesta sobre los productos de nicotina de uso local. Afirmó además que, de implementarse, los ingresos recaudados no beneficiarían a Suecia, sino que se transferirían al presupuesto de la UE. La ministra también indicó haber abordado el tema con el comisario europeo encargado de asuntos fiscales, Wopke Hoekstra, y aseguró que continuará defendiendo los intereses nacionales en relación con los snus.
Bruselas cita el modelo sueco como un caso de éxito en la reducción de daños asociados al tabaco, con una tasa de tabaquismo cercana al 5 % y un descenso en las enfermedades vinculadas al consumo de cigarrillos. Sin embargo, organismos de salud pública y algunos estados miembros, como Bélgica, advierten que el uso de bolsas de nicotina aún plantea riesgos, especialmente entre adolescentes y jóvenes. A día de hoy, los estudios a largo plazo sobre sus efectos siguen siendo escasos.
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