La Comisión Europea ha cerrado el proceso de consulta pública que servirá de base para la próxima revisión de la normativa comunitaria sobre tabaco y productos de nicotina. El procedimiento, que se suma a una primera consulta en la que se recibieron más de 80.000 respuestas, aportará información para la actualización de la Directiva sobre Productos del Tabaco y de la normativa europea sobre publicidad del tabaco, prevista para antes de que finalice 2026.
La segunda consulta permaneció abierta entre el 22 de mayo y el 14 de agosto. Con ella, Bruselas pretende recopilar la posición de ciudadanos, organizaciones y sectores afectados ante la evolución del mercado de la nicotina y la aparición de nuevas categorías de productos.
La Comisión Europea sostiene que las medidas adoptadas hasta ahora han contribuido a reducir el consumo de tabaco y las enfermedades asociadas al tabaquismo. Al mismo tiempo, considera necesario revisar el marco regulatorio ante la expansión de productos como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina, especialmente por su consumo entre los jóvenes.
El diseño de la consulta genera debate
Antes de que la Comisión publique sus conclusiones, el propio planteamiento del cuestionario ha suscitado críticas. El profesor de la Universidad de Catania Riccardo Polosa señaló a Euronews que algunas características de la consulta podrían condicionar las respuestas y cuestionó la claridad de determinadas preguntas.
El debate adquiere especial relevancia en el ámbito de la reducción de daños, ya que los productos que contienen nicotina presentan características y formas de consumo diferentes. Polosa considera que la regulación debería mantener una separación entre los productos combustibles y las alternativas sin combustión, teniendo como referencia la reducción de las enfermedades y muertes relacionadas con el consumo de cigarrillos.
La actual Directiva sobre Productos del Tabaco establece requisitos para distintas categorías, entre ellas los cigarrillos, determinados productos de tabaco sin combustión y los cigarrillos electrónicos. La revisión determinará si ese marco mantiene diferencias regulatorias entre productos en función de sus características y riesgos.
El consumo entre jóvenes
La protección de los menores constituye uno de los elementos señalados por la Comisión Europea para justificar la actualización de las normas. El crecimiento de algunas categorías de productos de nicotina entre los consumidores jóvenes ha llevado a Bruselas a plantear nuevas medidas dentro de la futura regulación.
La cuestión que se plantea es cómo compatibilizar las políticas destinadas a evitar que los menores comiencen a consumir nicotina con aquellas dirigidas a los adultos que ya fuman.
En este contexto, también se ha puesto el foco en la percepción que existe sobre los distintos productos. Según datos de Action on Smoking and Health (ASH) correspondientes a Reino Unido, en 2025 el 28% de los adultos que conocían los cigarrillos electrónicos identificaba correctamente que vapear supone un riesgo menor que fumar. El 56% consideraba que el vapeo era igual o más perjudicial que los cigarrillos.
Los datos publicados por la organización también muestran que entre los jóvenes de 11 a 17 años que conocían los cigarrillos electrónicos, el 58% consideraba en 2024 que vapear era igual o más perjudicial que fumar. ASH indicó que estas percepciones no habían impedido que algunos menores probaran estos productos.
Suecia plantea otro enfoque sobre la regulación
El investigador noruego especializado en tabaco Karl E. Lund ha señalado el modelo de los países escandinavos como una referencia para el debate europeo. Su planteamiento parte de diferenciar entre los productos que implican combustión y aquellos que no la utilizan.
Suecia ocupa un lugar destacado en esta discusión por la evolución de su consumo de nicotina. En el país, los productos sin combustión, entre ellos el snus y las bolsas de nicotina, han adquirido una mayor presencia frente al consumo tradicional de cigarrillos.
Lund defiende una regulación basada en el nivel de riesgo de cada categoría y considera que las políticas públicas pueden orientarse tanto a reducir el consumo de nicotina como a facilitar que los fumadores sustituyan los cigarrillos por productos sin combustión.
Este planteamiento cobra importancia en un mercado europeo en el que, según las estimaciones citadas en el debate, entre 90 y 100 millones de personas continúan fumando. Las autoridades comunitarias han aplicado durante décadas medidas como impuestos, restricciones publicitarias, advertencias sanitarias y prohibiciones de fumar en determinados espacios.
El mercado ilegal aparece entre las preocupaciones
El impacto de las restricciones sobre el comercio ilegal es otro de los aspectos planteados durante el debate regulatorio. La Confederación Europea de Minoristas de Tabaco ha advertido de que determinadas limitaciones podrían reducir las ventas de los establecimientos que cumplen la normativa sin eliminar la demanda de los consumidores.
El riesgo señalado es que parte de esa demanda pueda desplazarse hacia canales de distribución ilegales si los productos disponibles en el mercado regulado pierden atractivo o accesibilidad.
La cuestión también ha sido planteada por Lund, quien considera que las autoridades deberían valorar las consecuencias que las nuevas restricciones pueden tener sobre el mercado y sobre el comportamiento de los consumidores.
La Comisión deberá decidir cómo incorporar las respuestas
La consulta ha reunido posiciones procedentes de distintos sectores. Las organizaciones que defienden políticas de control del tabaco han reclamado nuevas restricciones para los productos de nicotina, así como mayores controles sobre su promoción en internet y más capacidad para que los Estados miembros adopten medidas adicionales.
Por su parte, representantes del sector agrícola han señalado que sus intereses no habrían quedado suficientemente reflejados durante el proceso de consulta.
La Comisión Europea deberá ahora analizar las respuestas recibidas y utilizarlas para preparar las próximas modificaciones legislativas. El proceso se desarrollará en paralelo al objetivo comunitario de alcanzar una generación libre de tabaco en 2040.
La revisión determinará, entre otros aspectos, cómo se regularán las distintas categorías de productos de nicotina en el futuro. El principal punto de debate será si la legislación establece diferencias atendiendo a las características y riesgos de cada producto o si avanza hacia un marco con medidas similares para las distintas formas de consumo de nicotina.
Las más de 80.000 aportaciones recibidas en la primera fase de consulta constituyen parte de la información que Bruselas deberá valorar antes de presentar sus propuestas legislativas.
y luego