La Comisión Europea ha abierto una consulta para recabar opiniones sobre el futuro de la regulación de los productos de tabaco y nicotina, mientras prepara la revisión de la Directiva de Productos del Tabaco. El proceso ha generado críticas entre organizaciones vinculadas a las alternativas al cigarrillo, que consideran que el cuestionario no contempla todas las posibles vías regulatorias.
Suecia se sitúa en el centro del debate. El país ha reducido su tasa de tabaquismo hasta situarla por debajo del 5%, el objetivo que la Unión Europea se ha marcado para avanzar hacia una sociedad libre de tabaco. Parte de este descenso se ha producido en un mercado donde productos como el snus, las bolsas de nicotina y otros sustitutos del cigarrillo tienen una presencia relevante.
La evolución sueca ha llevado a distintas organizaciones a reclamar que la experiencia del país se tenga en cuenta en la futura política europea sobre nicotina. Sin embargo, el autor del análisis sostiene que la reciente consulta de la Comisión no ofreció a los participantes la posibilidad de plantear un modelo regulatorio basado en diferencias de riesgo entre productos.
El cuestionario planteaba distintas opciones relacionadas con la regulación de los productos de nicotina, entre ellas ampliar las normas existentes o introducir nuevas restricciones. Según sus críticos, no incluía una alternativa específica para valorar si determinadas medidas regulatorias habían resultado ineficaces o si los productos con diferentes niveles de riesgo deberían recibir un tratamiento distinto.
La consulta se produce antes de la revisión de la Directiva de Productos del Tabaco, cuya nueva propuesta está prevista para finales de 2026. El resultado del proceso servirá como uno de los elementos que la Comisión tendrá en cuenta durante la elaboración de la futura normativa.
Debate sobre los riesgos de los nuevos productos
La discusión también se ha trasladado al ámbito científico. Olivér Várhelyi, comisario europeo de Salud y Bienestar Animal, ha defendido públicamente una posición crítica respecto a los cigarrillos electrónicos, las bolsas de nicotina y el tabaco calentado, productos que considera perjudiciales.
Estas declaraciones han recibido críticas de investigadores especializados en tabaquismo y nicotina. Un grupo de 23 científicos europeos dirigió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que cuestionó algunas de las afirmaciones realizadas por la institución y reclamó que las decisiones regulatorias tengan en cuenta la evidencia científica disponible sobre los distintos productos.
Uno de los puntos de debate es la comparación entre los productos de nicotina sin combustión y los cigarrillos convencionales. Los defensores de un enfoque basado en la reducción del daño sostienen que la ausencia de combustión puede implicar una exposición diferente a determinadas sustancias, mientras que las instituciones sanitarias mantienen que estos productos no están exentos de riesgos y pueden generar dependencia a la nicotina.
La participación ciudadana entra en el debate
La Comisión también recibió más de 80.000 aportaciones durante la fase previa de recogida de pruebas para la revisión de las normas europeas sobre tabaco y publicidad. El volumen de respuestas ha convertido la participación ciudadana en otro de los elementos de discusión en torno al proceso.
Una situación similar se produjo durante la consulta relacionada con la fiscalidad del tabaco. La Comisión recibió un elevado número de respuestas contrarias a determinadas propuestas y posteriormente señaló que parte de las aportaciones podía haber sido coordinada. Las organizaciones defensoras de los productos alternativos han cuestionado esta interpretación y consideran que las experiencias de personas que han dejado de fumar mediante estos productos también deberían formar parte del análisis.
La cuestión adquiere relevancia en un contexto en el que alrededor del 24% de los adultos de la Unión Europea continúa fumando. Para las organizaciones que defienden la reducción del daño, esta cifra evidencia la necesidad de evaluar otras estrategias para reducir el consumo de cigarrillos.
La revisión de la Directiva de Productos del Tabaco deberá determinar el marco regulatorio que se aplicará en los próximos años a los cigarrillos, los productos de tabaco calentado, los cigarrillos electrónicos y otros productos de nicotina. El caso sueco se ha incorporado al debate como uno de los ejemplos que las organizaciones del sector reclaman analizar antes de establecer nuevas medidas.
El Parlamento Europeo y el Consejo tendrán que valorar posteriormente la propuesta legislativa de la Comisión. En ese proceso, las aportaciones recibidas durante las distintas fases de consulta constituirán parte de la documentación disponible para evaluar las futuras modificaciones de la normativa.
y luego