El Caribe se ha convertido en un punto estratégico para las campañas de organizaciones vinculadas a la industria tabacalera, como World Vapers’ Alliance, Smoke Free Sweden y We Are Innovation. Su objetivo, según expertos en salud pública, sería introducir narrativas que favorecen los intereses de la industria antes de la undécima Conferencia de las Partes (COP11) de la Convención Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (CMCTC).
Durante los últimos meses, varios medios regionales —The Nation News (11 de agosto), Barbados Today (28 de agosto), News Americas Now (10 de septiembre), Fox44News (15 de septiembre) y The Guardian de Trinidad y Tobago (29 de septiembre)— publicaron artículos que promueven los cigarrillos electrónicos y otros dispositivos con nicotina como herramientas de “reducción de daños”. Autoridades sanitarias y organismos regionales cuestionan estos argumentos, al señalar que no provienen de investigaciones independientes en salud pública.
Uno de esos textos incluso interpretó la recolección de datos del Ministerio de Salud de Trinidad y Tobago como respaldo a esa narrativa. Los mensajes repiten ideas difundidas por la industria desde hace años: que los dispositivos de vapeo o los productos de tabaco calentado son alternativas más seguras. Sin embargo, múltiples estudios han asociado su consumo entre adolescentes con una mayor probabilidad de iniciar el uso de cigarrillos tradicionales.
LA NICOTINA Y SU EVIDENCIA CIENTÍFICA
De acuerdo con la evidencia científica, la nicotina continúa siendo una sustancia adictiva relacionada con enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y alteraciones en el desarrollo cerebral durante la adolescencia. Los sistemas electrónicos de administración de nicotina pueden contener concentraciones iguales o superiores a las de un cigarrillo convencional, y las afirmaciones de que representan menos riesgo no han sido confirmadas por investigaciones independientes.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la industria tabacalera utiliza estos productos para posicionarse en los espacios de decisión política y oponerse a regulaciones sanitarias. Según la OMS, las compañías financian estudios y campañas destinadas a presentar los dispositivos electrónicos como una estrategia de salud, mientras los promueven entre jóvenes y no fumadores.
El doctor Arthur Phillips, director médico adjunto del Ministerio de Salud y Bienestar de Barbados, señaló que la región enfrenta un desafío adicional: “Los pequeños Estados insulares tienen recursos sanitarios limitados y una alta carga de enfermedades no transmisibles, lo que aumenta la vulnerabilidad ante la adicción a la nicotina”.
EN LA REDUCCIÓN AL TABAQUISMO
En respuesta a la expansión del vapeo, la Comisión Nacional de Enfermedades No Transmisibles de Barbados destacó que el país ha avanzado en la reducción del tabaquismo, pero que los dispositivos electrónicos, tanto con nicotina como sin ella, se presentan ahora como una amenaza emergente. La institución subrayó que estos productos se promueven con sabores y empaques diseñados para atraer a jóvenes consumidores.
Los gobiernos del Caribe, signatarios del CMCTC, están comprometidos a proteger las políticas públicas frente a los intereses comerciales del tabaco. Voces regionales sostienen que el discurso de “reducción de daños” busca debilitar esa protección y ampliar el mercado mediante nuevos productos.
Barbara McGaw, gerente de proyecto de la Heart Foundation of Jamaica y asesora de la Healthy Caribbean Coalition, explicó que las tácticas de la industria buscan adaptarse a los contextos culturales locales y captar a sectores jóvenes. Instó a los gobiernos a implementar con urgencia el paquete de medidas MPOWER de la OMS para limitar la expansión de estos dispositivos en la región.
INCREMENTO DE LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS
Los datos disponibles reflejan un incremento sostenido del uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes. La Encuesta Mundial de Tabaco Juvenil (2018) registró porcentajes que van del 4% en Antigua y Barbuda al 17,2 % en Trinidad y Tobago. En Surinam, la prevalencia aumentó del 5,9% en 2016 al 8,8% en 2022.
En Trinidad y Tobago, la Sociedad del Cáncer ha lanzado campañas dirigidas a estudiantes de secundaria para contrarrestar la promoción del vapeo. Su presidente, el doctor Asante LeBlanc, informó que iniciativas como “Don’t Follow The Cloud – Lead the Crowd” (2024) y “Clear the Air” (2025) buscan fortalecer la conciencia juvenil sobre los riesgos de la nicotina y promover el liderazgo entre pares.
El uso de imágenes y mensajes que muestran a jóvenes utilizando estos dispositivos también ha sido objeto de crítica. Expertos advierten que la publicidad de la industria normaliza el consumo y presenta el vapeo como una práctica socialmente aceptada, ocultando su potencial adictivo.
De cara a la COP11, especialistas en salud pública de la región piden a los gobiernos caribeños mantener una postura unificada para proteger las políticas de control del tabaco y evitar interferencias de la industria. Proponen reforzar medidas comprobadas como los impuestos al tabaco, las restricciones de publicidad, las leyes de espacios libres de humo, las advertencias sanitarias gráficas y los programas de cesación accesibles.
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