En Portugal, el tabaquismo sigue siendo un desafío de salud pública significativo. A medida que más expertos en reducción de daños exploran la integración del tabaquismo en sus intervenciones para personas que consumen drogas, un proyecto innovador liderado por Adriana Curado, investigadora y reduccionista de daños, ha arrojado luz sobre cómo abordar este problema desde una perspectiva comunitaria.
Curado, quien ha trabajado extensamente con personas en situación de exclusión social y usuarios de drogas, decidió aplicar la reducción de daños al consumo de tabaco. En 2023, lanzó un proyecto en Lisboa que creó grupos comunitarios de vapeo, donde se ofrecieron productos y apoyo a personas marginadas que fuman. Estos grupos se formaron con el objetivo de involucrar directamente a los afectados por el tabaquismo y ofrecerles alternativas más seguras.
EL PROYECTO DE ADRIANA CURADO
El proyecto se desarrolló en dos grupos principales: uno formado por mujeres que consumen drogas y otro por personas que han experimentado la falta de vivienda. Durante cuatro meses, se llevaron a cabo 33 reuniones, en las que participaron 17 personas de manera regular. A través de estas sesiones, los participantes exploraron diferentes productos de vapeo, recibieron asesoramiento y compartieron sus experiencias.
Una de las lecciones más importantes del proyecto fue la necesidad de brindar acceso a opciones menos dañinas para quienes fuman, así como proporcionar información y apoyo de manera no crítica. Muchos de los participantes habían fumado durante más de 30 años y se sorprendieron al descubrir cómo los productos de vapeo les ayudaban a reducir su consumo de tabaco. Algunos incluso dejaron de fumar por completo.
Sin embargo, el costo de los productos, especialmente los vapes desechables, y la falta de acceso a opciones más económicas, como los dispositivos reutilizables, representaron obstáculos significativos. Además, la prohibición de comprar productos de nicotina en línea en Portugal creó desigualdades geográficas, lo que dificultó aún más el acceso a estos dispositivos para las personas de bajos recursos.
POBLACIONES MÁS VULNERABLES
Curado destacó la importancia de incluir la reducción de daños por tabaco en las políticas públicas y advirtió que, a pesar de los avances, todavía queda un largo camino por recorrer para que los productos de nicotina más seguros estén disponibles para las poblaciones más vulnerables. Según ella, la clave está en fomentar la participación de las personas afectadas y romper con las políticas restrictivas que limitan las opciones de quienes buscan mejorar su salud.
Este proyecto muestra cómo la reducción de daños puede ser una herramienta efectiva no solo para el consumo de drogas ilícitas, sino también para abordar el tabaquismo, especialmente entre aquellos que tradicionalmente han sido ignorados por las políticas de salud pública.
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