La intención del gobierno de Francia de prohibir las bolsas de nicotina, una alternativa que ha ganado popularidad entre quienes buscan dejar de fumar, ha generado un intenso debate. Aunque el plan es presentado como una medida de salud pública, expertos advierten que podría resultar contraproducente y fomentar un aumento en el comercio ilegal de tabaco, similar a lo que ya ocurre con los cigarrillos en el país.
La ministra de Salud, Geneviève Darrieussecq, ha subrayado que estos productos representan un riesgo debido a sus altas dosis de nicotina, y ha anunciado que la prohibición será efectiva antes de fin de año. Sin embargo, las cifras en Francia reflejan una alta tasa de tabaquismo, con aproximadamente 15 millones de personas que fuman, lo que equivale a un 30% de la población adulta, una de las prevalencias más elevadas de Europa. A pesar de los altos impuestos y las regulaciones estrictas, el hábito de fumar sigue afectando a una gran parte de la población, particularmente a aquellos en los niveles de ingresos más bajos.
REDUCIR LAS TASAS DE TABAQUISMO
Las políticas fiscales que han elevado el precio de los cigarrillos, combinadas con la creciente presencia de mercados ilegales, no han logrado reducir de manera significativa las tasas de tabaquismo. Según un informe de Santé Publique France, un 43% del consumo total de cigarrillos proviene del mercado ilícito, lo que sugiere que muchos fumadores, frente a los altos costos, optan por comprar cigarrillos de forma ilegal en lugar de dejar de fumar. El contrabando de cigarrillos le costó a Francia unos 7.260 millones de euros en ingresos fiscales en 2023, una cifra alarmante que afecta las finanzas públicas y genera un riesgo de seguridad debido a la facilidad de acceso a estos productos en las calles y redes sociales.
William Stewart, presidente de la organización de encuestas Povaddo, ha criticado la estrategia francesa de seguir aumentando impuestos sin obtener los resultados esperados. Stewart sostiene que el gobierno «no está logrando reducir las tasas de tabaquismo ni generando los ingresos fiscales deseados», y que estas políticas están desfasadas y no responden a la situación actual del mercado y la sociedad francesa.
PAÍSES LIBRES DE HUMO
La situación en Francia contrasta notablemente con la de Suecia, donde una política de reducción de daños ha mostrado resultados positivos. Suecia, en lugar de prohibir alternativas de menor riesgo como el snus (tabaco sin humo) o las bolsas de nicotina, las ha regulado y hecho accesibles para los consumidores que buscan dejar de fumar. Como resultado, el país está a punto de alcanzar una tasa de tabaquismo inferior al 5%, lo que lo convierte en uno de los primeros en la Unión Europea en estar prácticamente libre de humo.
Expertos y políticos suecos, como Tomas Tobé y Anders Milton, han manifestado su sorpresa ante la prohibición francesa. Milton, expresidente de la Asociación Médica Sueca, afirmó que la reducción de cáncer de pulmón en Suecia no se debe a una menor prevalencia de tabaco, sino a la popularidad de alternativas como el snus, las cuales no generan los mismos daños que el cigarrillo.
La experiencia sueca indica que un enfoque basado en la reducción de daños, que permita a los adultos acceder a alternativas más seguras, puede ser clave para combatir el tabaquismo de forma efectiva. Suecia ha logrado así no solo reducir las tasas de tabaquismo, sino también minimizar el mercado ilegal de productos de tabaco, en contraposición con la situación en Francia, donde las políticas restrictivas y fiscales han tenido efectos limitados.
Por ende, la prohibición de las bolsas de nicotina en Francia podría replicar los problemas actuales del mercado ilícito de cigarrillos, sin aportar soluciones efectivas a los problemas de salud pública. La política de control del tabaco en Francia podría beneficiarse de un cambio de enfoque que considere alternativas reguladas y menos nocivas, siguiendo el ejemplo sueco que ha demostrado ser exitoso.
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