Mientras el debate sobre el consumo de vapes y de nicotina se intensifica en New Hampshire, legisladores y defensores de la salud pública se enfrentan a un dilema: cómo proteger a los jóvenes sin cerrar el camino a herramientas que han ayudado a miles de adultos a dejar de fumar.
La intención de restringir o incluso prohibir los productos de tabaco con sabor, incluidos los cigarrillos electrónicos, parte del temor de que estos sabores atraen a los adolescentes. Sin embargo, la realidad es más compleja. Los datos más recientes pintan un panorama en el que el vapeo entre los jóvenes ha disminuido de forma sostenida desde 2019, tanto en el estado como a nivel nacional.
EFECTOS COLATERALES
Según la Encuesta de Comportamiento de Riesgo Juvenil de 2023, el 16,7% de los estudiantes de secundaria en New Hampshire admitió haber usado un cigarrillo electrónico en el último mes. Sin embargo, si se analiza con más detalle, solo un 5,9% lo hace a diario. Esta última cifra representa una caída de casi el 38% en comparación con 2019.
Las tendencias nacionales son similares. Datos de la Encuesta Nacional de Tabaco Juvenil 2024 revelan que solo el 7,8% de los estudiantes de secundaria en EE.UU. usaron vapes en el último mes, una baja del 63% desde 2019.
A pesar de estos descensos, varios grupos siguen impulsando políticas más estrictas, desde la prohibición de sabores en estados vecinos como Vermont, hasta el aumento de impuestos al tabaco en Maine. Esto ha tenido efectos colaterales: New Hampshire ha visto crecer su recaudación fiscal gracias al incremento de compras transfronterizas tras la prohibición de mentol en Massachusetts.
EL PAPEL DE LOS SABORES EN LOS ADULTOS
Aunque es esencial limitar el acceso de los menores a los productos de nicotina, también lo es considerar cómo estas herramientas están siendo utilizadas por adultos que intentan dejar el cigarrillo tradicional.
Los cigarrillos combustibles siguen siendo la principal causa de muerte prevenible en EE.UU. Alternativas como los vapes y las bolsas de nicotina tienen un perfil de riesgo mucho más bajo. Algunas estimaciones sugieren que vapear puede ser hasta un 95% menos dañino que fumar. Y según consumidores adultos, los sabores son clave para mantenerse alejados del tabaco convencional.
Reconociendo esto, la FDA aprobó en enero de 2025 veinte productos de bolsas de nicotina con sabor, incluyendo variedades como canela, menta y cítricos, reforzando el argumento de que los sabores pueden ser parte de una estrategia efectiva de reducción de daños.
PORQUÉ VAPEAN LOS JÓVENES
Los sabores no son el principal motivo. Según los CDC, la razón más común por la que los adolescentes recurren a los cigarrillos electrónicos es el estrés, la ansiedad o la depresión. En 2023, casi el 40% de los estudiantes de secundaria en New Hampshire reportaron sentirse tristes o desesperanzados de forma persistente. Más preocupante aún, más del 21% consideraron seriamente el suicidio. Estas cifras duplican con creces la tasa de uso de vapes.
En lugar de centrarse únicamente en prohibiciones, muchos expertos piden un enfoque más amplio que incluya salud mental y apoyo emocional para los jóvenes.
LA CLAVE ESTÁ EN EL EQUILIBRIO
Proteger a los menores debe seguir siendo una prioridad. Pero prohibir productos de nicotina de menor riesgo puede tener el efecto contrario al deseado: dificultar que los fumadores adultos dejen el cigarrillo tradicional. Además, las prohibiciones estrictas pueden fomentar el contrabando y el mercado negro, generando otros problemas de salud y seguridad.
El camino más sensato parece ser una regulación firme, pero no punitiva. Un mercado controlado que permita acceso a alternativas menos dañinas para adultos, sin poner en riesgo a los jóvenes, puede ser la mejor estrategia para avanzar.
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