En los últimos años, productos como los cigarrillos electrónicos, las bolsas de nicotina y los dispositivos de tabaco calentado han ganado terreno como herramientas clave para ayudar a los fumadores a dejar el cigarrillo convencional. Sin embargo, en una jugada que muchos expertos consideran contradictoria, varios países han comenzado a endurecer las restricciones o incluso a prohibir completamente estas alternativas, mientras los cigarrillos tradicionales permanecen accesibles.
TENDENCIA MUNDIAL DE RESTRICCIONES
Uzbekistán es el caso más reciente. El pasado 30 de abril, su Senado aprobó una ley que veta no solo la producción y venta de dispositivos electrónicos de suministro de nicotina, sino incluso su simple posesión. Las sanciones penales previstas son severas, aunque se contempla cierta indulgencia para quienes entreguen voluntariamente sus productos. Según el gobierno, la medida busca proteger la salud pública y seguir el ejemplo de vecinos como Kazajistán y Kirguistán.
Kazajstán, por su parte, prohibió en 2023 las ventas e importaciones de cigarrillos electrónicos, una prohibición que se hará plenamente efectiva en julio de 2025. En conjunto, estos movimientos marcan una tendencia clara en Asia Central: cerrar la puerta a las alternativas menos dañinas, pese a que podrían ser claves para que millones de fumadores abandonen los cigarrillos.
EL CASO DE EUROPA
En Europa, España atraviesa un momento delicado. Mientras las tasas de tabaquismo diario han caído del 33,1% al 25,8% entre 2022 y 2024, el uso del vapeo ha crecido, lo que muchos expertos interpretan como una señal de progreso. Sin embargo, las nuevas medidas planeadas por el gobierno amenazan con revertir esos avances: impuestos sobre líquidos de vapeo y bolsas de nicotina, limitaciones drásticas a la concentración de nicotina y prohibición de todos los sabores, salvo el de tabaco.
En Polonia, el panorama es similar. El Comité de Salud del Senado ha dado luz verde a un proyecto que prohíbe los sabores en productos de tabaco calentado, aumenta impuestos al vapeo en un 75 % y endurece las restricciones para evitar el acceso de menores.
Los defensores de la reducción de daños, como el Dr. Delon Human, alertan que estas políticas podrían tener efectos contrarios a los deseados. Según un estudio reciente de Smoke Free Sweden, más de 30.000 vidas podrían haberse salvado en España si el país hubiera adoptado un modelo más abierto como el de Suecia, donde las alternativas de nicotina son fácilmente accesibles para los adultos.
Suecia es un caso particular: allí, solo el 5,3% de los adultos fuma, la tasa más baja de Europa, y el país también exhibe las menores cifras de enfermedades relacionadas con el tabaco. Esto se debe, en parte, a la aceptación de productos alternativos como el vapeo y las bolsas de nicotina, que eliminan la combustión, principal responsable del daño en los cigarrillos.
EL RIESGO DE EMPUJAR A LOS MERCADOS ILEGALES
Las prohibiciones generalizadas, advierten los expertos, no solo pueden desincentivar a los fumadores a cambiar a opciones menos nocivas, sino que también pueden fomentar el surgimiento de mercados negros, donde los productos no regulados circulan sin control. Este fenómeno ya se ha observado en países con restricciones radicales, como Australia.
La evidencia sugiere que no es necesario elegir entre proteger a los jóvenes y ofrecer alternativas más seguras a los adultos. Regulaciones inteligentes, como la verificación de edad, empaques neutros, restricciones parciales de sabor y campañas educativas, podrían limitar los riesgos sin cerrar por completo el acceso a herramientas de reducción de daños.
Las políticas públicas deben basarse en datos sólidos, no en el pánico ni en la ideología. Si los gobiernos no logran diferenciar entre la nicotina como sustancia y el método por el cual se consume, podrían estar renunciando a una de las mejores oportunidades que tienen para reducir el daño del tabaquismo. El mundo podría mirar atrás y ver este momento como un punto de inflexión: no hacia la erradicación del tabaco, sino hacia el abandono de las herramientas más prometedoras para acabar con él.
y luego