El desarrollo de los cigarrillos electrónicos actuales no se entendería sin el aporte clave de Hon Lik, un farmacéutico chino que, en 2001, buscaba una alternativa efectiva para dejar de fumar.
En ese momento, Hon utilizaba parches de nicotina de alta concentración, pero no obtenía los resultados deseados. Decidido a encontrar una solución, diseñó un sistema experimental que empleaba disolventes de grado alimenticio para crear vapor, y lo ensambló en un dispositivo de gran tamaño. El siguiente paso fue miniaturizar el mecanismo para hacerlo portátil, con una dosis precisa de nicotina y una experiencia sensorial similar al cigarrillo convencional.
Un año antes, Hon había experimentado con un componente ultrasónico piezoeléctrico capaz de convertir un líquido presurizado —compuesto por nicotina disuelta en propilenglicol— en vapor. También ideó un cartucho desechable de plástico que funcionaría como depósito del líquido y boquilla del dispositivo.
Este conjunto de ideas dio origen al primer cigarrillo electrónico, que fue patentado en China y fabricado en Pekín ese mismo año. A partir de esa innovación, se abrió el camino para una nueva categoría de productos que hoy millones de personas utilizan como alternativa al tabaco tradicional.
La historia de Hon Lik fue una de las protagonistas del 12º Foro Global sobre la Nicotina (GFN 2025), realizado del 19 al 21 de junio en Varsovia, Polonia. Este foro reúne cada año a expertos de todo el mundo para debatir sobre estrategias de reducción de daños asociados al consumo de tabaco.
Hon ha estado vinculado al GFN desde 2015, año en el que aceptó colaborar con el evento que promueve el intercambio de investigaciones científicas y experiencias en torno a productos de nicotina de menor riesgo.
UNA FORMA MÁS SEGURA PARA EL CONSUMO DE NICOTINA
Durante el encuentro, se recordó que, de los más de 1.300 millones de fumadores en el mundo, más de 8 millones mueren cada año por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. La causa principal: los compuestos tóxicos presentes en el humo producido por la combustión del cigarrillo.
El médico canadiense Mark Tyndall, autor del libro «Vaping – Behind the Smoke and Fears», subrayó en su intervención que existe una forma más segura de consumo de nicotina. “El vapeo proporciona nicotina sin los subproductos tóxicos que resultan de quemar tabaco. Comparado con fumar, el riesgo asociado al vapeo es significativamente menor”, afirmó durante la presentación de su obra.
Por su parte, Markus Stratman, responsable de compromiso científico de Philip Morris International (PMI), declaró al Daily Express que los métodos tradicionales como los parches de nicotina no han logrado satisfacer adecuadamente los niveles de dependencia de muchos fumadores, lo que limita su efectividad.
El enfoque de reducción de daños, respaldado por evidencia científica y basado en principios de salud pública y derechos humanos, plantea que en lugar de eliminar conductas de riesgo, se deben ofrecer alternativas más seguras. Esta perspectiva surgió en los años 80 durante la crisis del VIH.
Desde 2014, el Foro Global sobre la Nicotina ha sido el único evento internacional dedicado exclusivamente a examinar el papel de los productos alternativos en la lucha contra el tabaquismo tradicional.
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